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Así llega Colombia a la primera vuelta presidencial: Polarización, desgaste y voto incierto

Más de 41 millones de colombianos están llamados a votar en una elección que pondrá a prueba el futuro político del país.

Reporte de gastos campañas presidenciales
Candidatos presidenciales y gastos de campaña Iván Cepeda, Paloma Valencia, Abelardo De la Espriella, Claudia López y Sergio Fajardo. (Foto: Creada / Archivo) (Creada con fotos de Archivo)

Colombia llegará este domingo, 31 de mayo, a una de las elecciones presidenciales más tensas y polarizadas de los últimos años. La primera vuelta no solo definirá los dos candidatos que avanzarán a la segunda vuelta, también pondrá a prueba el respaldo al gobierno de Gustavo Petro, medirá el crecimiento de la derecha más radical y mostrará si el centro tiene la capacidad para sobrevivir en medio de un país que está dividido.

Son 41.287.084 colombianos los que están habilitados para votar en estas elecciones presidenciales, incluidos cerca de 1,4 millones de ciudadanos residentes en el exterior. La Registraduría Nacional instalará un total de 13.746 puestos de votación y 125.259 mesas de votación en todo el país para la primera vuelta presidencial del 31 de mayo de 2026, en uno de los operativos logísticos más grandes de los últimos procesos electorales.

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Las autoridades esperan una participación alta comparada con elecciones anteriores. Algunas mediciones privadas y análisis electorales proyectan que podrían votar entre 20 y 23 millones de personas, impulsadas por la tensión política, el voto de castigo y el temor ciudadano frente al futuro económico y de seguridad del país.


La balanza electoral

Según los datos oficiales de la Registraduría General de la Nación, la Región Andina será nuevamente decisiva para el resultado electoral. Solo Bogotá tendrá un censo electoral de 6.076.599 ciudadanos habilitados para votar, mientras Antioquia contará con 5.448.240 votantes. Cundinamarca tendrá 2.335.305 electores y Santander superará 1,8 millones de ciudadanos habilitados.

Por su parte, el Atlántico registrará 2.129.515 ciudadanos, Bolívar tendrá 1.791.159, Córdoba alcanzará 1.394.973 y Magdalena superará el millón de votantes. El Cesar contará con 929.139, Sucre con 761.233 y La Guajira con 708.846 ciudadanos aptos para votar.

Estas regiones concentran buena parte del peso político y electoral del país, por lo que las campañas centraron allí gran parte de sus esfuerzos durante los últimos meses.

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Las últimas encuestas muestran un escenario todavía abierto, aunque marcado por dos bloques claramente definidos. Por un lado, aparece el progresismo y la izquierda encabezada por Iván Cepeda, quien ha defendido la continuidad de las reformas sociales impulsadas durante el gobierno Petro. Del otro lado, se consolidó Abelardo de la Espriella, cuya campaña se convirtió en la principal bandera del voto antipetrista y de los sectores que reclaman una política de seguridad mucho más agresiva contra los grupos armados al margen de la ley.

La encuesta de Invamer del 22 de mayo mostró a Cepeda con 44,6 % de intención de voto frente al 31,6 % de De la Espriella. Con varios puntos de diferencia aparecen Paloma Valencia con 14 % y Sergio Fajardo con 2,5 %, lo que hace evidente la polarización que domina esta campaña. Sin embargo, analistas advierten que todavía existe un porcentaje importante de electores indecisos y que el comportamiento electoral colombiano suele modificarse en la recta final.

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Petro y el desgaste del poder

La elección presidencial de 2022 marcó un punto de quiebre. Gustavo Petro ganó la segunda vuelta con 11.291.986 votos y se convirtió en el primer presidente de izquierda en la historia reciente del país. En primera vuelta tuvo 8.527.768 votos, frente a 5.953.209 votos de Rodolfo Hernández y los 5.058.010 votos de Federico Gutiérrez. La participación también alcanzó niveles históricamente altos, luego que en la segunda vuelta votó el 58,1 % del censo electoral, la cifra más alta registrada desde 1998.

Cuatro años después, el escenario vuelve a estar atravesado por la polarización, aunque ahora con un electorado dividido entre la continuidad del proyecto progresista y un creciente voto de reacción impulsado por la seguridad, el desgaste institucional y la incertidumbre económica.

Un país dividido

El analista chileno Pablo Muñoz, profesor de comunicación política de la Universidad Autónoma de Chile habló con PUBLIMETRO y explicó que Colombia atraviesa un escenario muy similar al que vivió Chile durante su más reciente elección presidencial. Aseguró que el panorama colombiano evidencia un “despeje de los polos” donde prácticamente desaparecieron los puntos intermedios.

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“Lo que ustedes están viviendo es un punto bastante parecido a nuestra realidad. Están los polos, tanto de derecha como de izquierda, bastante despejados. Nosotros vemos esta elección como una decisión entre continuidad o cambio”, explicó el académico.

Para Muñoz, la posibilidad de una victoria en primera vuelta luce lejana debido al nivel de fragmentación y tensión política que atraviesa el país. En su análisis, la segunda vuelta aparece prácticamente inevitable y la disputa sigue siendo incierta.

El progresismo llega a esta elección con un electorado movilizado, aunque golpeado por el desgaste natural del poder. La discusión alrededor de la reforma a la salud, las tensiones con sectores empresariales, la situación de orden público y los resultados económicos marcaron buena parte de la conversación política durante los últimos meses. Aun así, sectores de izquierda consideran que todavía existe respaldo ciudadano frente a la agenda social impulsada desde el Gobierno.

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En contraste, la derecha encontró terreno fértil en la preocupación ciudadana por el deterioro de la seguridad y la incertidumbre económica. Abelardo de la Espriella construyó una campaña basada en la autoridad, la reducción del Estado y un discurso frontal contra el petrismo, conectando especialmente con sectores urbanos inconformes y votantes conservadores.

Muñoz sostiene que gran parte del comportamiento electoral actual en América Latina está determinado por factores emocionales más que racionales. “La gente se está informando muy poco por medios racionales o tradicionales y se está dejando involucrar por comentarios con muchísima carga emocional. En redes sociales no hay opinión, hay comentarios, y esos comentarios tienen un fuerte componente emocional”, aseguró.

El experto también advirtió sobre un desgaste regional de los gobiernos progresistas y una creciente tendencia hacia opciones de derecha más radical en distintos países latinoamericanos. “Hay una alternancia de poder en América Latina. La gente cree que la izquierda no les cumplió y espera que la derecha resuelva rápidamente sus problemas. Las expectativas son muy altas y eso también representa un riesgo”, afirmó.

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El centro político, mientras tanto, vuelve a enfrentar dificultades para consolidarse como una alternativa competitiva. Figuras como Sergio Fajardo y Claudia López han intentado posicionarse como opciones moderadas frente a los extremos ideológicos, aunque la campaña terminó absorbida por la confrontación entre derecha e izquierda.

Sobre este fenómeno, Muñoz considera que los liderazgos confrontacionales terminan debilitando a las opciones moderadas. “El mundo de centro desaparece cuando tenemos presidentes bastante impulsivos, tendenciosos y provocadores. Eso permite que otras fuerzas políticas ocupen espacios mucho más radicales”, explicó.

El académico chileno también alertó sobre los riesgos democráticos de campañas convertidas en disputas entre enemigos y no entre adversarios políticos. “Cuando el político trata de enemigo a su contrincante, provoca a las comunidades. Eso termina trasladándose tanto a la calle como a las redes sociales. Los ánimos están bastante caldeados y eso genera mucha efervescencia”, sostuvo.

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Para Muñoz, la elección presidencial colombiana terminará funcionando como un plebiscito sobre el gobierno de Gustavo Petro y sobre el futuro inmediato del progresismo en la región. “Lo que determine esta elección va a marcar el clima de opinión de los colombianos frente al proyecto político actual. América Latina está entrando en una corriente derechista muy fuerte, pero también con expectativas muy altas y riesgosas sobre esos nuevos liderazgos”, concluyó.

La cifra

  • 41.287.084 colombianos los que están habilitados para votar

La frase

“Cuando el político trata de enemigo a su contrincante, provoca a las comunidades. Eso termina trasladándose tanto a la calle como a las redes sociales. Los ánimos están bastante caldeados y eso genera mucha efervescencia”, Pablo Muñoz, profesor de comunicación política de la Universidad Autónoma de Chile.

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