Sergio Fajardo volvió a responder a una de las críticas que más lo ha perseguido desde las elecciones presidenciales de 2018: su viaje a Nuquí, Chocó, después de quedar por fuera de la segunda vuelta entre Iván Duque y Gustavo Petro. Durante años, sus detractores han usado ese episodio para cuestionar su decisión de no apoyar a Petro y optar por el voto en blanco. Ahora, el candidato volvió a explicar qué pasó y por qué tomó esa decisión.
En entrevista con el programa ‘Impresentables’ de Los40, Fajardo aseguró que no llegó a la segunda vuelta por una diferencia muy estrecha y recordó el desgaste físico y emocional que deja una campaña presidencial.
“Yo por nada llego a la segunda vuelta con Duque, no pasé por 200.000 votos. El día que se termina la campaña, el cuerpo queda muerto, le duele a uno desde la cabeza hasta los pies, porque esto se hace con pura adrenalina, y cuando uno termina el cuerpo suelta todo”, afirmó.
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Fajardo defendió su viaje a Nuquí en 2018
La explicación de Fajardo vuelve a tocar una herida política que sigue generando conversación. En 2018, el exalcalde de Medellín quedó en tercer lugar en la primera vuelta presidencial, muy cerca de Gustavo Petro, quien pasó a segunda vuelta contra Iván Duque. De acuerdo con registros electorales reportados por prensa y perfiles políticos, Fajardo estuvo a menos de 260.000 votos de superar a Petro y disputar esa segunda ronda.
Después de esa derrota, Fajardo anunció que votaría en blanco. Esa decisión fue criticada por sectores que consideraban que debía apoyar a Petro para intentar frenar la llegada de Duque a la Presidencia. El voto en blanco de Fajardo también quedó registrado en los reportes sobre la segunda vuelta de 2018, en la que varios sectores de centro y de izquierda dividieron sus posturas.
Frente a quienes le siguen cobrando ese episodio, Fajardo insistió en que dejó clara su posición antes de irse a descansar.
“Yo en aquel entonces dejé por escrito que iba a votar en blanco. Después de eso me fui a descansar a Nuquí, que es un sitio hermoso en este país. Allá hay ballenas, no la vi, pero descansé después de ese arduo trabajo, y por eso tengo el espíritu tranquilo”, agregó.
Como quien dice, el viaje a Nuquí terminó convertido en símbolo político. Para sus críticos, fue una muestra de distancia frente a una decisión electoral clave. Para Fajardo, fue simplemente el descanso que necesitaba después de una campaña desgastante y de haber dejado pública su posición frente a la segunda vuelta.
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La frase de las ballenas se volvió una especie de meme político que lo acompaña hasta hoy. Y en plena campaña presidencial de 2026, vuelve a aparecer porque Fajardo sigue defendiendo su lugar en la contienda, incluso en medio de presiones para que decline o apoye a otra candidatura. Reportes recientes señalan que el exgobernador de Antioquia se mantiene en carrera pese a estar rezagado en encuestas y a los llamados de sectores que buscan reorganizar el voto de oposición.
La respuesta de Fajardo apunta a cerrar el capítulo desde una idea central: no se arrepiente. Según su versión, actuó conforme a lo que había anunciado públicamente, votó en blanco y luego se tomó unos días para recuperarse.
El debate, sin embargo, muestra que en Colombia las decisiones electorales no se olvidan fácil. Mucho menos cuando una campaña queda definida por márgenes estrechos y por la pregunta de qué habría pasado si el centro político hubiera tomado otro camino.
Por ahora, Fajardo insiste en que su viaje a Nuquí no fue una huida ni una falta de compromiso, sino una pausa después de una campaña que, según él, lo dejó física y emocionalmente agotado. Y aunque no vio ballenas, sí dejó claro que esa decisión todavía la defiende con tranquilidad.
