Durante años, elegir una pasta premium era una decisión reservada para ocasiones especiales. Una cena importante, una reunión familiar o un antojo puntual. Hoy, el consumidor colombiano está cambiando esa lógica.
Monticello, la marca premium de pastas de Nutresa, anunció una estrategia con la que proyecta crecer un 40% en 2026, con la meta de alcanzar los $100.000 millones en ventas al cierre del año. Pero más allá de la cifra, el movimiento revela algo más profundo: la intención de convertir lo gourmet en un hábito cotidiano.
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Actualmente, la marca tiene una participación del 35% en valor dentro del segmento premium y ha evolucionado su propuesta hacia lo que denomina una “experiencia de la buena mesa”. Ya no se trata solo de pasta: aceites y salsas complementarias representan el 37% de sus ventas, ampliando el ritual gastronómico más allá del plato principal.
La estrategia responde a un consumidor que quiere optimizar su gasto sin renunciar a calidad ni origen. Food lovers, solteros gourmet y hogares que buscan sofisticar su consumo cotidiano están impulsando una categoría que deja de competir únicamente por precio y empieza a hacerlo por experiencia.
Parte del posicionamiento de Monticello se apoya en atributos técnicos como el uso de sémola de trigo 100% durum canadiense y procesos con moldes de bronce que mejoran la adherencia de la salsa. Estos diferenciales le han valido 18 galardones internacionales desde 2013, incluidos reconocimientos como Monde Selection e ITQI .
Como parte de su expansión, la marca lanzó recientemente Farfalle, una innovación que busca dinamizar la categoría de pasta corta. Su forma con pliegues permite capturar mejor la salsa y ofrece una textura al dente consistente tanto en preparaciones frías como calientes.
Más que un nuevo producto, el lanzamiento refleja una apuesta estratégica: que la experiencia premium no sea un lujo ocasional, sino parte de la rutina.
En una categoría donde el consumidor empieza a valorar el ritual, el origen y el desempeño en la cocina, Monticello quiere sentarse en la mesa todos los días.
