La desaparición y muerte del profesor Kevin Santiago Ángel Garzón tiene conmocionada a la comunidad educativa del sur de Bogotá. El docente de 31 años salió a entrenar a un gimnasio en la localidad de Kennedy y, cinco días después, terminó ingresando como NN en Medicina Legal, mientras su familia lo buscaba desesperadamente por hospitales, calles y redes sociales.
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El caso comenzó el pasado 20 de mayo, cuando el profesor fue visto por última vez tras cumplir su jornada laboral en el colegio oficial Santiago de las Atalayas, en la localidad de Bosa, donde trabajaba como docente de Tecnología e informática. Según relataron sus familiares, durante el día mantuvo comunicación constante con su madre, Martha Garzón, y nada hacía pensar que horas después desaparecería sin dejar rastro.
Consternación en Bosa por muerte de profesor Kevin Ángel: salió a entrenar y nunca volvió a casa
De acuerdo con la reconstrucción realizada por sus allegados, Kevin les informó que se encontraba entrenando en un gimnasio SmartFit del barrio Gran Colombiano, en Kennedy. Esa fue una de las últimas ubicaciones confirmadas del docente antes de perder contacto por completo.
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La situación comenzó a generar alarma cuando el profesor no regresó a casa, algo que, según su familia, no era habitual. Su madre explicó en entrevistas con medios locales que Kevin siempre avisaba cuando iba de camino a su vivienda y normalmente llegaba antes de las 11 de la noche.
Horas después de su desaparición, ocurrió un detalle que hoy hace parte de la investigación adelantada por la Fiscalía General de la Nación: los mensajes enviados al celular del profesor aparecían como leídos en WhatsApp, pero nunca fueron respondidos.
Posteriormente, el teléfono dejó de recibir mensajes y las llamadas comenzaron a enviarse directamente al buzón de voz.
Desde ese momento, familiares, amigos, compañeros de trabajo y estudiantes iniciaron una intensa búsqueda por diferentes sectores de Bogotá y municipios cercanos de Cundinamarca. También acudieron en repetidas ocasiones a hospitales y sedes de Medicina Legal, siempre con la esperanza de encontrarlo con vida.
Para facilitar su ubicación, la familia difundió fotografías y detalles físicos del docente. Indicaron que Kevin Santiago se movilizaba en una motocicleta azul y negra de placas XHH 74G, vehículo que utilizaba mientras trabajaba en plataformas de movilidad para obtener ingresos adicionales.
También señalaron que el día de su desaparición vestía pantalón gris, camiseta negra, impermeable gris, zapatos negros y una chaqueta azul reflectora. Como características particulares, mencionaron que tenía un tatuaje de un ojo con un reloj en el brazo izquierdo y otro de un balón de fútbol con un guante en el pie derecho.
Sin embargo, la búsqueda terminó de forma trágica.
Este lunes 25 de mayo, la familia recibió la confirmación oficial de que el cuerpo hallado días atrás en Kennedy correspondía al profesor desaparecido. Según información entregada por fuentes de Medicina Legal, el cadáver había ingresado desde el pasado 22 de mayo sin identificar.
La noticia provocó dolor y consternación entre la comunidad educativa de Bosa, donde Kevin Santiago era reconocido por su cercanía con los estudiantes y su compromiso académico.
“Él era hijo único. Estamos devastados con la noticia”, expresó en diálogo con el diario El Espectador su padrastro, Fernando Buitrago.
El familiar también pidió celeridad a las autoridades para esclarecer lo sucedido. “La última comunicación que tuvo con la mamá fue a las 11 p. m., cuando le escribió vía WhatsApp preguntando por qué no había llegado a la casa. Estamos esperando que Fiscalía nos entregue más detalles de la investigación”, manifestó.
Tras conocerse el caso, la Fiscalía confirmó que activó el Mecanismo de Búsqueda Urgente (MBU) y asignó la investigación a un fiscal de la Unidad de Vida de la Seccional Bogotá.
“El caso fue asumido por un fiscal de la Unidad de Vida de la Seccional Bogotá con el fin de identificar a los presuntos responsables”, informó el ente acusador.
Durante los días de incertidumbre, familiares, amigos, motociclistas y estudiantes realizaron plantones y velatones para exigir avances en la búsqueda. Una de las manifestaciones más concurridas ocurrió sobre la avenida Guayacanes con calle 61A sur, donde allegados bloquearon temporalmente la vía mientras pedían respuestas.
Ahora, la investigación se concentra en establecer qué ocurrió con el profesor después de salir del gimnasio y cómo terminó falleciendo en circunstancias que todavía son materia de investigación judicial.
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Mientras las autoridades avanzan en las pesquisas, en el colegio Santiago de las Atalayas persiste el dolor por la pérdida de un docente que, según recuerdan quienes lo conocieron, dedicaba gran parte de su vida a la enseñanza, al acompañamiento de sus alumnos y al trabajo diario para sacar adelante a su familia.
