La creciente violencia asociada a la actividad de los cobradiarios mantiene en alerta a las autoridades y genera preocupación entre los habitantes de Barranquilla, Soledad y Malambo. De acuerdo con información recopilada por el medio Zona Cero, en lo corrido de 2026 han sido asesinadas 17 personas dedicadas al cobro de préstamos conocidos como “gota a gota”, una cifra que supera los 12 homicidios reportados hasta agosto de 2025.
El balance evidencia una preocupante escalada de violencia: 10 de los casos ocurrieron en Soledad, 6 en Barranquilla y 1 en Malambo. La mayoría de los crímenes fueron ejecutados por sicarios armados que se movilizaban en motocicletas, un patrón que se repite en varios de los hechos investigados por las autoridades.
Sicarios y guerra por el control del cobro ilegal: 17 cobradiarios asesinados en el área metropolitana
Según explicó el general Miguel Camelo, comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, detrás de estos homicidios existirían disputas relacionadas con el control de rutas de cobro y rentas ilegales asociadas a esta actividad.
“El general Camelo indicó que los cobradiarios están inmersos en una actividad relacionada con el delito de usura y que, de acuerdo con las investigaciones preliminares, organizaciones delincuenciales estarían disputándose violentamente el control de las rutas de cobro”, señaló el alto oficial.
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El comandante agregó que las autoridades trabajan para establecer qué grupos criminales estarían instrumentalizando a estas personas y cuáles serían los responsables de los enfrentamientos que han derivado en múltiples asesinatos.
“Estamos investigando y verificando qué organizaciones están detrás de esta actividad y cuáles se están disputando el control de estas rentas criminales”, manifestó el oficial.
Una cadena de homicidios durante todo el año
La seguidilla de asesinatos comenzó el 5 de enero en el barrio Los Cedros, en Soledad, donde fueron asesinados Juan Camilo Gómez Piza, de 19 años, y Juan José Correa García, de 21. Ambos compartían en la terraza de una vivienda cuando fueron atacados por sicarios en motocicleta.
Cinco días después, el 10 de enero, fue asesinado en el norte de Barranquilla Emmanuel Gómez Carrillo, de 37 años. La víctima se encontraba en las afueras de un taller cuando un hombre armado abrió fuego contra varias personas reunidas en el lugar.
El 15 de enero, en el barrio Villa Lozano de Soledad, fue ultimado Yessid Geovanni Catalán Mantilla, de 26 años, mientras se desplazaba en motocicleta acompañado por una mujer. Sicarios interceptaron a la víctima y le dispararon en repetidas ocasiones.
La violencia continuó el 21 de enero con el asesinato de Leonardo David Sánchez Zea, de 33 años, quien fue atacado frente a un centro asistencial en el barrio San Antonio de Soledad.
Durante febrero se registró otro hecho de sangre. El 9 de ese mes fue asesinado Francisco Javier Bermúdez Palencia, de 25 años, quien, según las autoridades, se resistió al robo de una motocicleta en el barrio Costa Hermosa.
En marzo la situación se agravó. El día 6 fue asesinado Rudi Rafael Márquez Vargas, conocido como “Guajiro”, quien se desempeñaba como mototaxista y cobradiario independiente. Seis días después, en el sector de Barranquillita, fue asesinado Luis Alberto Donado Benavides mientras realizaba cobros de préstamos informales.
El 15 de marzo fue ultimado Milton Emilio Celis Cantillo en el barrio Villa Sevilla de Barranquilla. Según la información conocida en ese momento, la víctima sostuvo una discusión con dos hombres antes de ser atacada a tiros.
El 22 de marzo también perdió la vida Daniel Eduardo Montes Romero, de 29 años, en el barrio Ciudad Camelot de Soledad.
Abril, mayo y junio también estuvieron marcados por la violencia
El 13 de abril fue asesinado Ramiro Payares Galvis, de 42 años, en el barrio Ciudad Bonita de Soledad. De acuerdo con la Policía, la víctima recibió múltiples impactos de bala dentro de una vivienda.
Durante mayo ocurrieron varios homicidios más. El 7 de ese mes fue asesinado en el barrio Evaristo Sourdís de Barranquilla Gleiben David Cabarcas Ordeñana, de 32 años, mientras ejercía labores relacionadas con el cobro de préstamos.
Posteriormente, el 15 de mayo, fue ultimado en Malambo Luis David Valdez Ospino, de 31 años, quien se encontraba sentado en un kiosco cuando fue atacado por un sicario.
La lista continuó el 28 de mayo con el asesinato de Álvaro Ricardo Acosta Infante, de 27 años, en el barrio El Bosque de Barranquilla. Las autoridades indicaron que además de trabajar como mototaxista también se dedicaba al préstamo de dinero.
El 1 de junio se registraron dos nuevos casos en Soledad. El primero cobró la vida de Miguel Ángel Olivero Álvarez, de 30 años, quien fue atacado cuando salió de su vivienda en el barrio Ciudad Bonita. Horas después, en el barrio Ciudad Cortissoz, murió Gustavo José Rodríguez Charris, de 28 años, alcanzado por disparos durante un atentado ocurrido en un establecimiento comercial.
Finalmente, el más reciente homicidio ocurrió el 5 de junio en el barrio La Sierrita, en el suroccidente de Barranquilla. La víctima fue identificada como Maiber Alberto Pinto Mercado, de 28 años. Según la información conocida, el joven conversaba con otra persona cuando fue abordado por dos hombres en motocicleta. El parrillero descendió del vehículo y le disparó en repetidas ocasiones.
Autoridades buscan esclarecer los crímenes
La Policía Metropolitana de Barranquilla sostiene que muchos de estos casos podrían estar relacionados con disputas por el control de rutas de cobro y con conflictos internos derivados de la actividad de préstamos informales.
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Mientras avanzan las investigaciones, la cifra de 17 cobradiarios asesinados en 2026 se convierte en una de las más altas registradas en los últimos años en el área metropolitana de Barranquilla, encendiendo las alarmas sobre el crecimiento de la violencia asociada al negocio del gota a gota y las estructuras criminales que operan alrededor de esta práctica.
