La contundente victoria del Junior de Barranquilla por 3-0 sobre Atlético Nacional en el partido de ida de la final de la Liga Colombiana no solo dejó al equipo rojiblanco a un paso del bicampeonato, sino que también estuvo marcada por una serie de disturbios protagonizados por aficionados dentro y fuera del estadio Romelio Martínez, situación que obligó a la intervención de las autoridades y de la Unidad de Diálogo y Mantenimiento del Orden (UNDMO) de la Policía Nacional.
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Mientras miles de hinchas celebraban el importante triunfo conseguido por el conjunto barranquillero, en algunos sectores de las graderías se registraron enfrentamientos entre aficionados que alteraron el desarrollo normal de la fiesta deportiva. La situación obligó a la actuación inmediata de unidades especializadas de la Policía, que ingresaron a varios puntos del escenario deportivo para controlar los desórdenes y evitar que los hechos escalaran a situaciones de mayor gravedad. En las imágenes se observa cómo la policía recurrió al uso de la fuerza con objetos contundentes de defensa y golpeó a varios hinchas.
Los incidentes no se limitaron al interior del estadio. De acuerdo con videos difundidos en redes sociales y reportados por el medio Zona Cero, también se presentaron riñas y enfrentamientos violentos en los alrededores del Romelio Martínez una vez finalizado el compromiso. En algunas grabaciones se observa la intervención de uniformados de la UNDMO, quienes dispersaron a grupos de personas involucradas en alteraciones del orden público. Como resultado de estos procedimientos, varios hinchas fueron detenidos por las autoridades.
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Los disturbios contrastaron con la destacada actuación deportiva del equipo dirigido por los barranquilleros, que dominó ampliamente el encuentro. El primer gol llegó apenas al minuto siete gracias a Bryan Castrillón, quien aprovechó un rebote dejado por el portero Harlen Castillo tras un remate de Cristian Barrios. Posteriormente, el experimentado delantero Luis Fernando Muriel amplió la ventaja al minuto 36 luego de una jugada elaborada por el costado derecho.
En la segunda mitad, Muriel volvió a aparecer para sellar la goleada desde el punto penal, decretando el 3-0 definitivo que dejó a Junior muy cerca de conquistar un nuevo título del fútbol colombiano. El conjunto antioqueño intentó reaccionar con variantes ofensivas, pero encontró una defensa sólida liderada por Daniel Rivera y un inspirado Mauro Silveira bajo los tres palos.
Los hechos de violencia ocurridos después del encuentro llaman la atención debido al amplio dispositivo de seguridad dispuesto para la final. Según informó Zona Cero, el comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, general Miguel Camelo, había anunciado previamente un operativo integrado por 1.600 uniformados. De ellos, 1.000 fueron desplegados en el estadio y sus alrededores, mientras que otros 600 se ubicaron en diferentes sectores de la ciudad donde tradicionalmente se concentran aficionados para seguir esta clase de partidos.
Antes del encuentro, el oficial había hecho un llamado a la convivencia y al respeto entre los seguidores de ambos equipos. En declaraciones recogidas por el portal Zona Cero, Camelo manifestó que “no puede ser que algo tan alegre como la fiesta del fútbol termine en desgracias, en riñas, en lesiones”, e insistió en que los ciudadanos debían disfrutar el espectáculo con tranquilidad y tolerancia.
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Pese a la contundente victoria del Junior de Barranquilla, que ahora viajará con una amplia ventaja para disputar el partido de vuelta en Medellín, los disturbios registrados durante la jornada volvieron a encender las alarmas sobre los episodios de violencia asociados al fútbol y la necesidad de fortalecer la cultura ciudadana en los escenarios deportivos del país.
