Un lamentable fallecimiento ocurrido el 25 de enero en la localidad de Usaquén, que al principio fue señalado como un suicidio, ahora es un presunto feminicidio a manos de un ex alto ejecutivo del Banco de Bogotá. Carlos Mario Rodríguez Rosas, exgerente corporativo de esa entidad habría abusado sexualmente y asesinado a su pareja, Ana María Meza, en medio de una discusión en un conjunto residencial del barrio La Calleja; luego, habría alterado la escena para que pareciera que la mujer se quitó la vida.
El hombre fue imputado con los cargos de feminicidio agravado y acceso carnal violento, y cumple medida de aseguramiento en establecimiento carcelario mientras avanza su proceso.
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Una relación tormentosa
Ana Robayo, familiar de la víctima, habló recientemente con el medio Noticias Caracol sobre el lamentable caso y contó como era la relación que sostenían la mujer de 36 años y Rodríguez Rosas, de la cual se ha dicho que era tormentosa y con situaciones de violencia de género.
Al parecer, la pareja se había comprometido en Marruecos, pero poco después tuvieron un fuerte conflicto y Meza habría dicho que ya no quería el matrimonio. “Una pelea espantosa, donde ella le había dicho que no se quería casar y le entregó el anillo“, mencionó Robayo. Después de eso, regresaron y volvieron a estar juntos, pero su relación era “bastante tormentosa, violenta, tóxica, celosa. Realmente no era una relación de orgullo ni de amor“.
Según relata, Meza llegó a mostrarle conversaciones en las que Rodríguez la insultaba, denigraba y humillaba. “También en algunas reuniones vi que era una persona un poco tosca, brusca. Para mí es un patán“, recalcó.
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No le creyeron la versión del suicidio
Robayo afirmó que nunca creyeron en la versión del suicidio que relató Rodríguez Rosas, pues explicó que Meza tenía muchos planes por delante. Por ejemplo, hace poco había llegado desde España tras estudiar allá y había fundado una productora.
“Ella estaba muy feliz. Aparte de todo, había comprado tiquetes para irse a una a un evento de estética en Brasil en marzo. Entonces, una persona que se quiera suicidar no hace planes ni a mediano ni a corto plazo“, expresó, y agregó que no consideraba que Meza estuviera viviendo una depresión severa.
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Además, tuvieron sospechas cuando el hombre les hizo saber, a través de unos amigos, que Meza había muerto por un supuesto suicidio, pues cuando lo vieron observaron que tenía un rasguño maquillado. “Para mí no estuvo nunca arrepentido. Que yo me acuerde, no lo vi derramando lágrimas ni afligido, ni cerca del ataúd de su amada con la que se iba a casar. Entonces, para mí tuvo una actitud bastante desconcertante, bastante fría y bastante culpable“, agregó.
