Un nuevo hecho de violencia volvió a prender las alarmas en Chocó, luego de que se reportara un ataque con dron contra la estación de Policía de Santa Rita de Iró. El caso dejó un uniformado herido y generó preocupación entre las autoridades, pues confirma una modalidad que se ha venido repitiendo en distintas zonas del país: el uso de aeronaves no tripuladas para lanzar o transportar artefactos explosivos contra la fuerza pública.
Tras lo sucedido, las autoridades ofrecieron una recompensa para dar con los responsables de este hecho, que vuelve a poner sobre la mesa el riesgo que enfrentan los policías en zonas con presencia de estructuras armadas.
“Tenemos un policía lesionado, el cual fue atendido y estabilizado por sus compañeros, y evacuado hacia la ciudad de Medellín para recibir una atención especializada. Se hace un llamado a la ciudadanía a mantener la calma. La Gobernación del Chocó y la Policía Nacional hacen un ofrecimiento de hasta 30 millones de pesos como recompensa”, afirmó el comandante encargado de la Policía del Chocó, César Albero Lemús.
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El hecho no es menor. Aunque antes los ataques contra estaciones de Policía solían estar asociados a hostigamientos con fusil, cilindros bomba o explosivos instalados en vehículos y vías, ahora los drones se han convertido en una amenaza mucho más difícil de detectar. Son pequeños, pueden ser modificados artesanalmente y permiten atacar sin que los responsables se expongan directamente en el terreno.
Como quien dice, la violencia también se está subiendo al aire, pero con aparatos que muchas veces parecen sacados de cualquier tienda de tecnología. Para la Policía y las Fuerzas Militares, este tipo de ataques representa un reto enorme. Detectar un dron a tiempo no siempre es fácil, especialmente en zonas selváticas, rurales o con poca infraestructura tecnológica.
Además, neutralizarlo puede ser complejo si el aparato ya carga explosivos o si está sobrevolando un área poblada. Por eso, después de un ataque de este tipo, la primera tarea de las autoridades suele ser asegurar la zona, verificar si quedaron más elementos explosivos y revisar cámaras, testimonios y material técnico que permita reconstruir desde dónde fue lanzado el dron.
Santa Rita de Iró, otra alerta en Chocó tras ataque a estación de Policía
En Chocó, la situación de orden público ha sido históricamente delicada por la presencia de estructuras armadas que se disputan corredores estratégicos, economías ilegales y control territorial. Por eso, un ataque contra una estación policial no solo busca afectar a la fuerza pública, sino también enviar un mensaje de intimidación a la población.
El caso de Santa Rita de Iró se suma a las alertas por el uso de drones en acciones armadas. En varias regiones del país, estos dispositivos han pasado de ser herramientas de vigilancia a convertirse en armas de ataque. Esa transformación preocupa porque cambia las reglas del riesgo para uniformados y comunidades: ya no se trata solo de lo que puede ocurrir en tierra, sino también de lo que puede llegar desde el aire.
Hasta ahora, no se ha confirmado oficialmente qué estructura estaría detrás del ataque. Por eso, es clave manejar esa información con cautela y esperar el pronunciamiento completo de las autoridades. Lo que sí queda claro es que el hecho dejó un policía herido y activó una nueva búsqueda de responsables.
Mientras se conoce más información, el ataque con dron en Santa Rita de Iró deja una advertencia fuerte: la violencia armada en Colombia sigue mutando y las estaciones de Policía en zonas golpeadas por el conflicto están enfrentando amenazas cada vez más difíciles de anticipar.
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