Hay cambios que se sienten sutiles al comienzo. La luz del sol incomoda más de lo habitual. Las luces de los carros en la noche deslumbran. Los colores parecen menos vivos. La lectura exige más esfuerzo. Y casi siempre la explicación es la misma: “es la edad”.
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Sin embargo, especialistas en salud visual, como los equipos médicos de Clínicas Lafam, con más de 20 años de experiencia en el país, advierten que no todos los cambios en la visión deben normalizarse. En Colombia, las cataratas siguen siendo una de las principales causas de disminución visual en adultos mayores y, aunque son frecuentes, muchas personas retrasan la consulta médica creyendo que los síntomas hacen parte natural del envejecimiento.
La catarata se produce cuando el cristalino, la lente natural del ojo, pierde transparencia de forma progresiva. Esa pérdida genera una sensación de ver a través de una nube o un vidrio empañado. La nitidez disminuye, los contrastes se reducen y la sensibilidad a la luz aumenta. El problema no aparece de un día para otro; suele avanzar lentamente, lo que lleva a muchas personas a adaptarse a una visión cada vez más opaca sin buscar ayuda médica a tiempo.
Señales que no deberían ignorarse
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la visión borrosa o nublada persistente, el deslumbramiento con luces intensas, la dificultad para conducir de noche, los cambios frecuentes en la fórmula de los lentes y la pérdida de intensidad en los colores.
Cuando estas señales comienzan a interferir con actividades cotidianas como leer, trabajar frente a una pantalla, reconocer rostros o desplazarse con seguridad, es momento de consultar a un especialista.
Muchos pacientes acuden a valoración cuando la catarata ya ha avanzado y está afectando de manera significativa su autonomía. En ese punto, tareas básicas pueden convertirse en un reto: bajar escaleras, cocinar, salir solo o conducir. Detectar el problema antes de llegar a ese nivel puede marcar una diferencia importante en la calidad de vida.
Una cirugía que hoy es segura y efectiva
Cuando la catarata impacta la vida diaria, el tratamiento indicado es la cirugía. El procedimiento consiste en reemplazar el cristalino opaco por un lente intraocular, lo que permite recuperar la claridad visual.
Aunque la palabra “cirugía” suele generar temor, se trata de una intervención segura, rápida y ampliamente practicada. En la actualidad, es uno de los procedimientos oftalmológicos más comunes, especialmente en personas mayores de 40 años.
Además de mejorar la visión, el impacto es integral. Los pacientes reportan mayor seguridad al conducir, mejor desempeño laboral, facilidad para leer y mayor independencia en su rutina diaria. Ver bien no solo mejora la función visual: mejora la confianza y la calidad de vida.
El miedo, sin embargo, sigue siendo uno de los factores que más retrasa la decisión de someterse al procedimiento. El desconocimiento sobre la intervención, las dudas frente a los resultados o la recuperación generan barreras que llevan a posponer la consulta.
Por eso, el acompañamiento médico y la información clara cumplen un papel fundamental. Clínicas Lafam ha fortalecido su oferta de cirugía de cataratas en sus sedes de Bogotá y Cali, ofreciendo atención integral desde la valoración inicial hasta el seguimiento posterior al procedimiento, con el objetivo de brindar respaldo profesional y seguridad durante todo el proceso.
Ver bien también es bienestar
La visión está directamente relacionada con la seguridad y la autonomía. Una persona con limitaciones visuales puede restringir sus desplazamientos, evitar actividades sociales o depender más de otros para tareas cotidianas. En adultos mayores, incluso aumenta el riesgo de caídas.
Por eso, ante cambios visuales persistentes, la recomendación es no esperar. Una consulta a tiempo no solo permite confirmar si se trata de cataratas, sino que abre la puerta a soluciones que hoy son seguras, efectivas y cada vez más accesibles en Colombia.
Con más de dos décadas de experiencia en salud visual, Clínicas Lafam continúa consolidándose como referente en atención oftalmológica, acompañando a miles de pacientes en cada etapa de su cuidado ocular.
Porque ver con claridad no debería ser una resignación frente a la edad. Es una condición esencial para mantener la independencia, la seguridad y la calidad de vida.
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