Barranquilla

Incertidumbre en desaparición de dos jóvenes cuyas familias las buscaron desesperadas: aparecieron en un hotel en Cartagena

El caso de estas menores de edad dejó interrogantes sobre lo ocurrido durante su ausencia…

Alcaldía de Cartagena Playa de Cartagena.

La desaparición de dos adolescentes en Barranquilla genera horas de profunda incertidumbre y versiones encontradas que mantienen en vilo a sus familias y a la opinión pública. Aunque algunos medios locales informaron inicialmente que las menores ya habían aparecido, el medio Impacto News aseguró haberse comunicado con familiares de una de ellas, quienes desmintieron esa versión en las primeras horas, aumentando la confusión en torno al caso.

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Finalmente, las adolescentes Emily Sophia Borrero Tapias, de 14 años, y María de los Ángeles Sánchez Garrido, de 13, quienes habían sido reportadas como desaparecidas en el norte de Barranquilla, fueron encontradas en un hotel en Cartagena, según confirmaron las autoridades.

Emily Borrero y María Sánchez aparecieron en hotel de Cartagena tras activarse búsqueda en Barranquilla

La información fue oficializada por la Policía Metropolitana de Barranquilla y por el alcalde de Barranquilla, Alex Char, quien dio un parte de tranquilidad a la ciudadanía tras varias horas de incertidumbre.


De acuerdo con el reporte oficial, las menores fueron ubicadas en buen estado de salud, luego de activarse los protocolos de búsqueda y seguimiento por parte del Gaula de la Policía, que adelantó labores de verificación desde el momento en que se conoció el caso.

“Informamos que las niñas reportadas como extraviadas el pasado sábado ya aparecieron, gracias a Dios, en buen estado de salud. Le pedimos a todos los padres de familia estar muy pendientes de sus hijos, a saber con quién hablan y con quién andan. Felicito a nuestro Gaula de la Policía por tan buen trabajo”, expresó el mandatario distrital.

Las jóvenes fueron identificadas como María de los Ángeles Sánchez Garrido, de 13 años, y Emily Sofía Borrero Tapias, de 14. Su ausencia fue reportada desde la noche del 28 de febrero y activó de inmediato los protocolos de búsqueda por parte del Gaula y de la Policía Metropolitana de Barranquilla, en coordinación con la Fiscalía General de la Nación.

El caso cobró mayor relevancia debido al contexto reciente de violencia en el área metropolitana, especialmente tras el asesinato de las hermanas Hernández Noriega en el municipio de Malambo. Ese antecedente elevó la preocupación y llevó a considerar hipótesis como un posible secuestro, una retención extorsiva o la intervención de alguna estructura criminal.

El inicio de la desaparición

Según la reconstrucción oficial, todo comenzó el sábado 28 de febrero. María de los Ángeles se encontraba con su madre en un centro comercial del norte de la ciudad cuando, hacia las 7:45 p. m., manifestó que bajaría a recibir un pedido de Rappi. Sin embargo, esa versión no era cierta. La adolescente abordó un vehículo solicitado a través de la plataforma inDrive y se dirigió hacia la urbanización Alameda del Río.

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Por su parte, Emily había asistido a un servicio juvenil en la iglesia cristiana Poder de Dios hasta aproximadamente las 8:15 p. m. Posteriormente, también pidió un inDrive con destino al conjunto residencial Alondra, ubicado en el mismo sector, donde se desarrollaba una fiesta con varios jóvenes, entre ellos un cantante vallenato residente del edificio.

Riña, intervención policial y traslado a Barú

La reunión se extendió más de lo previsto y generó molestias entre vecinos por el alto volumen de la música. Hacia las 11:58 p. m. se registró una riña dentro del apartamento, lo que obligó a la intervención de la Policía. Al ser requeridas por los uniformados, ambas adolescentes manifestaron tener 17 años. Ante el riesgo de ser conducidas por ser menores de edad, decidieron salir del lugar.

Posteriormente fueron vistas en una panadería del centro comercial Jardín del Río. Sin embargo, al notar nuevamente presencia policial, se desplazaron junto a otros jóvenes en varias camionetas con rumbo a Isla Barú.

Fue precisamente hacia esa zona turística donde llegaron las unidades del Gaula, que ya habían logrado trazar la ruta de las menores gracias al análisis de cámaras de seguridad, testimonios, registros de plataformas digitales y otras herramientas judiciales. Finalmente, las autoridades confirmaron que las adolescentes fueron encontradas sanas y salvas.

Sin secuestro, pero con lecciones

El hallazgo descartó de manera oficial cualquier secuestro o intervención de redes delictivas. La investigación estableció que ambas jóvenes habían acordado una salida nocturna que se prolongó durante la madrugada sin informar a sus familias.

Aunque el desenlace fue positivo, la desaparición de menores en Barranquilla reavivó el debate sobre el control parental, el uso de plataformas digitales de transporte, los riesgos asociados a fiestas sin supervisión y la importancia de protocolos de reacción rápida ante reportes de desaparición.

El caso dejó en evidencia cómo, en un contexto marcado por recientes hechos violentos, cualquier señal de alarma puede escalar rápidamente y generar pánico colectivo. Esta vez, la historia terminó sin tragedia, pero con una ciudad que aún reflexiona sobre la seguridad y la protección de sus adolescentes.

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