Los resultados del preconteo de las elecciones de la primera vuelta presidencial que se llevaron a cabo el pasado 31 de mayo mostraron que Abelardo de la Espriella le sacó más de 673.000 votos a su rival, Iván Cepeda. Con este panorama, la segunda vuelta presidencial muestra una disputa cabeza a cabeza por convencer a los votantes que les hacen falta para convertirse en presidentes.
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Aunque en Colombia se viene hablando de la polarización hace varios años, lo cierto es que esta elección de verdad hizo que los ciudadanos considerarán darle su apoyo a dos candidatos diametralmente opuestos. De la Espriella obtuvo el 43,7 % de los votos, mientras que Cepeda logró el 40,9 %. En otras palabras, ocho de cada diez votantes se decantaron por una de esas opciones.
De la Espriella tiene una ventaja clara tras ser el candidato más votado en primera vuelta, además de que se consolidó como la nueva cara de la derecha en Colombia. Su reto no es solo mantener a su base, sino también sumar varios cientos de miles de votos que se fueron con otros candidatos en las elecciones del 31 de mayo.
Un punto a favor para De la Espriella es que la tercera votación más alta fue la de Paloma Valencia, quien consiguió 1,6 millones de votos. Valencia no sólo tiene una marcada afinidad política por De la Espriella, sino que también ha manifestado su oposición a la figura de Iván Cepeda. Además, poco después de que se conocieron los resultados, confirmó su apoyo al abogado para segunda vuelta.
Sin embargo, la fórmula vicepresidencial de Paloma Valencia, Juan Daniel Oviedo, marcó una distancia importante con su antigua compañera de equipo y este 3 de junio anunció que no apoyaría a ninguno de los dos candidatos presidenciales que llegaron a segunda vuelta. Esto podría minar las posibilidades de De la Espriella para convencer a votantes de centro que sí habían confiado en la fórmula de Valencia y Oviedo.
Pero quien debe estar más preocupado por persuadir a los votantes de centro es Cepeda, que no solo debe conseguir los 673.000 votos para igualar la base de su rival en primera vuelta, sino que también debe sumar varios cientos de miles más para superarlo. El primer objetivo parecen ser los votantes de Sergio Fajardo y Claudia López, quienes sumaron cerca de 1,2 millones de votos.
El problema es que las conversaciones con ambos candidatos presidenciales no parecen haber tenido mayores avances. Si bien López ha rechazado de plano a Abelardo de la Espriella, aún no ha confirmado un apoyo a Cepeda e incluso su fórmula vicepresidencial, Leonardo Huerta, respaldó a Abelardo de la Espriella.
Mientras tanto, Fajardo publicó un decálogo en el que parecía hacerle duras críticas a Cepeda y al gobierno Petro: entre otras cosas, pide decirle no a la Constituyente, acabar con la paz total y adelantar un auditoría al manejo de los recursos de la actual administración.
Las cuentas están dadas, pero es claro que en política electoral tres semanas son suficientes para cambiar la opinión de los votantes. Más aún, porque históricamente la participación electoral se incrementa entre la primera y la segunda vuelta.
Entre otras cosas, pide decirle no a la Constituyente, acabar con la paz total y adelantar un auditoría al manejo de los recursos de la actual administración.
