Quizás una de las noticias más graves para el presidente Gustavo Petro durante el 2025 fue su inclusión en la lista de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac, por su sigla en inglés) que incluye a individuos y entidades sancionados por el gobierno de EE. UU. por vínculos con narcotráfico, terrorismo o crimen organizado. Tras la llamada con su homólogo estadounidense Donald Trump, se ha empezado a hablar en la opinión pública sobre la posibilidad de que el mandatario colombiano sea excluido de la también llamada Lista Clinton.
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En una entrevista con la emisora Blu Radio, le preguntaron a la canciller Rosa Villavicencio sobre este escenario.
“Pues digamos que el diálogo y el conocimiento de todo el trabajo y de las políticas que hemos impulsado en la lucha contra las drogas va a llevar necesariamente a que el gobierno del presidente Trump vea que ha sido absolutamente injusto”, respondió la jefa de la cartera de Relaciones Exteriores en diálogo con Blu Radio.
En ese sentido, señaló que los diálogos bilaterales que se están adelantando permitirán revisar las medidas punitivas e incluso la desertificación en la lucha contra el narcotráfico que la administración Trump aplicó sobre Colombia.
¿Qué tan fácil la tiene Petro para salir de la Lista Clinton?
Un punto clave en esta discusión es que la llamada Lista Clinton no es una lista judicial ni diplomática, sino un instrumento administrativo del Gobierno de Estados Unidos, administrado por la Oficina de Control de Activos Extranjeros.
En ese sentido, la inclusión del presidente Gustavo Petro y, por tanto, su eventual exclusión dependen exclusivamente del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, bajo criterios de política exterior y seguridad nacional.
Para solicitar la salida, la persona sancionada debe iniciar un proceso formal de deslistamiento ante la OFAC y aportar pruebas sólidas de que ya no cumple las condiciones que motivaron su inclusión. Esto implica demostrar un cambio material y verificable de conducta, como la ruptura con redes criminales, la transparencia sobre su patrimonio y, en algunos casos, cooperación con autoridades judiciales.
Aun cuando el primer mandatario radique los documentos que considere puedan probar que no hay méritos para estar dentro de la Lista Clinton, lo cierto es que la OFAC puede mantener su nombre allí si considera que sigue representando un riesgo para los intereses de Estados Unidos.
De nuevo, como no se trata de una cuestión jurídica o diplomática, no hay garantías de una decisión favorable al primer mandatario, aunque estrechar relaciones con Estados Unidos quizás sea la vía más rápida para adelantar esta gestión.
No obstante, mientras la Ofac estudia la solicitud, las personas u organizaciones pueden pactar “licencias” para hacer algunas transacciones.
En la práctica, la exclusión de la Lista Clinton por lo general tarda varios años en producirse. Para poner un ejemplo en el contexto colombiano, el América de Cali tardó cerca de 16 años -entre 1997 y 2013- en conseguir que su nombre fuera retirado de esa lista tras llegar allí por sus vínculos con el Cartel de Cali.
