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En Fusagasugá tienen fundida la paciencia con los constantes cortes eléctricos

Enel, empresa prestadora del servicio, manifestó haber invertido más de cinco mil millones de pesos en los circuitos del municipio, pero su prestación empeoró desde entonces.

Los cortes eléctricos en Fusagasugá, Cundinamarca, se volvieron pan de cada día y sus habitantes están al borde del desespero con una situación que saca de quicio hasta al más paciente e incluso el alcalde del municipio debió acudir a la Supertintendencia de Servicios Públicos para denunciar la situación, pero ni eso ha logrado que sus cerca de 180 mil habitantes tengan un servicio digno.

Que la prestación de energía se interrumpa sin previo aviso, que vaya y vuelva en cortos o largos lapsos de tiempo es casi una constante que ha ocasionado daños a electrodomésticos, maquinaria industrial, generado pérdidas a los comerciantes locales y ha afectado a los ciudadanos que requieren de este suministro para desempeñar sus labores en trabajos remotos.

Fusagasugá lleva casi un año con un servicio de penumbra

Sobre junio de 2021, la compañía Enel-Codensa, prestadora en la región, comenzó a intervenir sus redes para trabajar “en la modernización y mantenimiento de su infraestructura… para reducir fallas en el suministro y responder de manera oportuna en caso de eventualidades”.

Por aquella época, ya era común que se suspendiera el abastecimiento en días de lluvias intensas, pero no pasaba de apagones ocasionales que en el peor de los casos se extendía por unas dos horas.

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Excelente noticia para los habitantes. El que trabajaran en mitigar estas fallas -a pesar de tener que tolerar apagones de más de 12 horas, mínimo una vez por semana, por varias semanas, mientras realizaban los trabajos- significaba que en un futuro cercano se iba a contar con un servicio acorde al siglo XXI, al tamaño del municipio y a su cantidad de habitantes.

El remedio fue peor que la enfermedad

Luego de esas intervenciones, la prestación nunca retornó a la normalidad. Desde entonces parece que se hubieran prolongado los arreglos y casi que día tras día se generan interrupciones en el fluido eléctrico.

El tema se torna desesperante, no es el tipo de corte “normal” en el que se va el servicio y cuando se soluciona la falla regresa con naturalidad, no. Para el caso puntual, se pueden presentar fallas en el suministro de apenas un par de segundos: se va y de inmediato regresa, pero esto generalmente se repite cada 10 minutos en lapsos de una o dos horas. Luego de ello, sí viene una interrupción de 10, 15, 20, 30 minutos, una hora o más, nunca se sabe.

Para quien depende de trabajar con internet es una tortura, no ha terminado de iniciar nuevamente el módem cuando se vuelve a interrumpir la energía y así fuera un corte de un segundo se convierte en una inactividad prolongada.

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En otras oportunidades, se suspende el servicio a medias, con una carga de baja intensidad que no permite encender electrodomésticos, maquinaria, computadores o demás artefactos que requieran de electricidad. Hay momentos en los que por más de media hora el suministro va y vuelve en cuestión de segundos con una intermitencia que aterraría al propio Thor. Armen fiesta que Enel pone el juego de luces.

Denuncia ante la Superintendencia de Servicios Públicos

El tema ha sido tan desgastante que las autoridades locales han tenido que acudir a los entes correspondientes para ver si hay alguien que le pueda poner control a la situación.

El pasado 19 de abril, el alcalde, Jairo Hortúa Villalba, radicó de manera formal una queja en la Superintendencia de Servicios Públicos, mencionando “los constantes bajonazos de energía, los cortes intempestivos y la no respuesta a las reclamaciones de los habitantes afectados”.

Los fusagasugueños estamos cansados, no soportamos más este servicio y la energía es un derecho público constitucional que se debe proteger”, manifestó el burgomaestre al momento de radicar dicha queja.

Sin embargo, pese a la queja, el tema no ha mejorado y Fusagasugá parece la ciudad de las sombras con sus constantes idas de electricidad que obligan a tener una vela y un encendedor a la mano.

El propio Hortúa ha evidenciado la situación en su cuenta de Twitter durante los últimos días en los que se ha vuelto a quejar del abastecimiento. El pasado 8 de mayo, puntualizó que era INACEPTABLE la inoperancia de ENEL COLOMBIA con la prestación del servicio de energía” y que “ya la Superservicios respondió nuestra queja y requirió a la empresa para que explique y tome acciones respecto a las causas que generan las constantes fallas en la prestación de su servicio”.

Sin embargo, esas parecen ser palabras que llegan a oídos sordos o, para el caso, a ojos que no ven, porque el tema se mantiene y este martes 10 de mayo el alcalde se tuvo que volver a manifestar, en esta ocasión apuntó: “No comprendo por qué una multinacional como Enel Colombia presta un servicio de tan mala calidad, quema los electrodomésticos de la gente y no les responde.

Millonaria inversión anunciada

Sobre la intervención realizada en 2021, la propia empresa, en un comunicado publicado en su página web, manifestó que en los trabajos finalizados el 31 de agosto se invirtieron más de cinco mil millones de pesos.

En la comunicación se manifestó que trabajaron “en los 16 kms del circuito de Coburgo y los 15 del de Psimbalá… En el primero invertimos $ 1.126.000.00 y en el segundo, $4.587.000.000″.

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Dichas intervenciones generaron el cambio de 500 metros de red desnuda a semiaislada y 700 metros de red desnuda a red aislada, además del cambio de 100 postes y la instalación de un transformador.

Según lo indicado, las “labores de remodelación, innovación en red aislada, subterranización de los circuitos e interconexión con la suplencia del circuito de La Aguadita” fue una “tarea ejecutada para tener menor cantidad de clientes afectados en caso de que se presente una falla”.

Ante esto, la gran interrogante que se hace la gente es: ¿De qué sirvieron esos arreglos si en lugar de mejorar el servicio lo empeoraron y sufren cortes casi a diario?

Impotencia, paciencia y resignación son términos de los que se tuvieron que llenar los fusagasugueños que pese a pagar sus recibos de manera puntual no tienen más alternativa que aguantar porque el monopolio que existe no les permite optar por otro operador.

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