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Falleció la leyenda del rock argentino Indio Solari, líder de Los Redonditos de Ricota

En 2016, el Indio reveló públicamente que padecía de Parkinson enfermedad a la que llamaba con ironía “Mister Parkinson”.

El Indio Solari fue líder de una las bandas más míticas de Argentina: Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. EFE

El panorama cultural hispanohablante despide hoy a su figura más enigmática, influyente y convocante. Carlos Alberto “El Indio” Solari, el mítico cantante, compositor y exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, falleció en las últimas horas en su residencia de la provincia de Buenos Aires, dejando un vacío irremplazable en la historia de la música popular latinoamericana.

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Según informes policiales y judiciales a los que se tuvo acceso de manera oficial, se montó un riguroso operativo médico en su domicilio particular, ubicado en la localidad bonaerense de Parque Leloir, partido de Ituzaingó, Argentina, donde los profesionales de la salud declararon formalmente su deceso.

Los peritajes e investigaciones confirmaron de manera unánime que el fallecimiento se debió a causas naturales derivadas del cuadro avanzado de Parkinson que el músico arrastraba, descartándose cualquier otra hipótesis médica o externa.


La salud del artista de 77 años había sido objeto de intensas especulaciones a comienzos de este ciclo. En febrero pasado, sus allegados más íntimos y familiares directos se habían visto obligados a utilizar la cuenta oficial de Instagram del cantante para desmentir categóricamente las alarmantes versiones que indicaban que Solari había sufrido un Accidente Cerebrovascular (ACV), aclarando en aquel momento que la estricta reclusión en su hogar respondía únicamente a chequeos médicos de rigor para evaluar el estatus general de su organismo.

El Indio Solari o Mr. Parkinson

La batalla pública del Indio Solari contra su enfermedad comenzó formalmente en 2015, cuando rompió el silencio en una entrevista histórica concedida a la radio Vorterix: “No es cáncer ni sida”, confesó con crudeza en aquel momento, al tiempo que comunicaba su alejamiento por tiempo indefinido de los escenarios presenciales.

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En ese espacio íntimo dejó en claro su temperamento frente a la adversidad: “Hay días en que me quiero matar y hay días que ni se nota. Hay dolor, hay malhumor... Es la vida. Y esto es una cagada: he visto sufrir a la gente de una manera inmerecida. No tengo miedo. La curiosidad es más grande que el miedo”.

Un año después, el 12 de marzo de 2016, ante cientos de miles de almas en la ciudad de Tandil, Argentina, se sinceró cara a cara frente a su público masivo con una frase que quedó grabada en la memoria colectiva nacional: “Se dice por ahí que tengo una enfermedad. Sí, es verdad, Mr. Parkinson viene pisándome los talones. Pero bueno. Así es la vida”.

Solari describió detalladamente la enfermedad como una dolencia que consideraba “muy jodida e invalidante”, aunque en su momento reconocía con gratitud que contaba con los recursos para su tratamiento: “Por el camino se va notando la progresión, el éxito que va teniendo el profesor Parkinson con mi vida, pero tengo la posibilidad de hacer un tratamiento que me mantiene hace como siete años”, relató en entrevistas hace unos años.

El artista que venció al sistema comercial

El impacto del Indio Solari se mide en multitudes que ninguna otra banda de rock en el mundo ha logrado convocar de manera independiente. Lo que empezó en sótanos underground terminó colmando estadios de fútbol y, posteriormente en su etapa solista con Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, desbordando localidades enteras en el interior del país con convocatorias que superaban las 300.000 personas en una sola noche.

Finalmente, su rol como letrista elevó la poética del rock a niveles de profunda complejidad conceptual, valiéndose de una lírica críptica, cargada de metáforas, ironía y cinismo político. A pesar de su hermetismo conceptual y sus ricas referencias literarias contraculturales, Solari poseía la capacidad única de conectar con las vivencias de las clases populares, retratando las miserias del poder, el dolor y las realidades marginales de la sociedad.

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