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Haffit David: El joven guajiro que busca hacer “zumbár” el vallenato con su álbum debut

El joven artista habló en exclusiva para Publimetro sobre los covers vallenatos como el camino necesario para conquistar a las nuevas generaciones.

Haffith David en entrevista con Publimetro
Haffith David en entrevista con Publimetro (Cortesía)

La región Caribe colombiana sigue siendo el epicentro palpitante donde el vallenato no solo sobrevive, sino que se transforma constantemente. Entre paisajes bañados por el sol y el eco nostálgico del acordeón, surge una nueva generación de artistas que, con un profundo respeto por el legado de los juglares, logra amalgamar la esencia más pura del género con una frescura contemporánea.

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Este es el caso de Haffit David, el artista nacido hace 22 años en Riohacha, La Guajira, con nombre de origen árabe, que hoy se consolida como una de las figuras con mayor proyección en la industria. Con una voz potente y un estilo propio, Haffit ha demostrado que el vallenato no es solo un ritmo regional, sino el alma sonora que narra el presente y el futuro de todo un país.

En esta oportunidad, el artista abre las puertas a su más reciente proyecto: Zúmbalo, su álbum debut. Esta producción discográfica, compuesta por 15 canciones, es un recorrido que integra tanto plumas de compositores consagrados como la audacia de nuevos talentos.


Este estreno marca, además, una alianza clave junto al acordeonero Daniel Maestre, conocido cariñosamente como “Dani”. El músico vallenato, quien cuenta con un impresionante palmarés como Rey Vallenato Infantil y Juvenil en el Festival de la Leyenda Vallenata, además de ser reconocido como Mejor Acordeonero en el Festival Francisco El Hombre, aporta su destreza técnica para consolidar una fórmula que promete conquistar al público.

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El caso de Hafit es bastante particular, a diferencia de muchos, su primer acercamiento con la música fue con el acordeón, lo que reafirmó su gusto innato por el vallenato, pero reconoce que es amante de los todos los géneros y en sí, la música. El colegio sería el espacio donde empezó a mostrar su talento:

En los actos cívicos siempre me ponían a tocar el acordeón y no había quién cantara. Entonces, un día la profesora me dijo: “Pero puedes tocar y cantar”. Y yo le dije: “Bueno, voy a intentar cantar, pero no me comprometo a que haga las dos cosas”, que eso me dificulta mucho. Entonces mi tío me descargaba los carretes en una memoria, yo llevaba la memoria al colegio y ya luego no tocaba acordeón, sino que cantaba.”

Más allá de la nostalgia: El poder de loscoverscomo plataforma de lanzamiento

El paso a seguir para Haffit fueron las redes sociales, herramienta que para su generación ha sido fundamental en la exposición de sus talentos: “Comencé a hacer videos; ponía mi teléfono en el computador, colocaba los karaokes, me grababa y lo montaba en Facebook. Era muy fuerte, comencé con miles de producciones, luego millones.”Posteriormente, los covers en YouTube serían la clave para una mayor exposición por los diferentes departamentos de la costa caribe colombiana, no solo para Haffit sino también para otros artistas de su generación como lo son Samuel Morales, Óscar Gamarra y Julio Rojas.

Más allá de las críticas que suelen recibir por este formato y la presión por sacar música propia, este fenómeno ha demostrado que los covers no son un simple atajo, sino una plataforma de exposición indispensable que se han convertido en la carta de presentación ideal para conquistar a un público joven y exigente.

Esta tendencia marca un punto de inflexión en la escena, donde la astucia para conectar a través de temas conocidos permite que estos nuevos talentos no solo se posicionen en redes sociales, sino que también logren consolidar giras y eventos con llenos totales. Sin embargo, Haffti aclaró que la realización de covers no es algo nuevo: “Digamos que sí soy la muestra, pero de mi generación. Porque los artistas de la generación antigua, como Diomedes o Silvestre Dangond, también hicieron covers. Hay mucha gente que no sabe que no solamente somos los artistas nuevos, sino artistas reconocidos que ya han hecho un camino, y todos para iniciar deberíamos empezar así.”

Estos covers acumulan millones de reproducciones que cualquier artista quisera al iniciar su carrera y que Haffit ha logrado sin pensar a detalle sobre la canción que estallará en números: “Yo la verdad no he dicho: “Voy a cantar este tema porque me va a sonar”. La música es así, y creo que Dios ha querido que sea así. Las canciones que he grabado las he hecho porque cuando canto, lo hago porque la siento y sé que voy a transmitir mucho. El sello para que sea un éxito es que respeto mucho lo que ya está hecho; obviamente le pongo mi esencia, pero respetando lo musical que hicieron los maestros.”

La historia del vallenato ha sido escrita, en gran medida, por grandes dinastías musicales que han marcado el ADN del género; sin embargo, para las nuevas figuras, navegar este legado representa un desafío de doble filo. Si bien apellidos como Díaz o Morales llevan consigo una carga de respeto y expectativas, la realidad actual de la industria exige mucho más que una herencia familiar para trascender.

Así lo explica Haffit David:“Creo que el talento habla por sí solo, pero hoy en día es más tener la gracia de Dios, energía y saber conectar con el público, porque hay muchísimos cantantes buenos que no conectan y no pasa nada. Martín Elías Jr. y Samuel Morales son mis amigos, creo que han trabajado desprendidos de eso de valerse del apellido. Si no trabajan por sus sueños, no van a lograr nada”, expresó.

Esta búsqueda de identidad propia es precisamente lo que ha llevado a Haffit a consolidar un sello distintivo en su nuevo álbum, Zúmbalo. En este proyecto destaca una curiosidad particular: la canción ‘Infidelidad’, un tema que estuvo en los planes de Silvestre Dangond en 2012 y que llegó a ser interpretado por él en vivo. Lo más sorprendente de esta historia es que Haffit la seleccionó y grabó sin conocer inicialmente el antecedente de Silvestre, descubriéndolo solo después a través de un video.

Al darse cuenta de que una figura de tal magnitud había tenido la canción en sus manos, la motivación de Haffit se disparó, confirmando que la calidad de la composición y su instinto musical estaban alineados con la élite del género." Mientras que el concepto general lo describió como: “Quise hacer canciones equilibradas para todas las generaciones. Grabé canciones más vallenatas, con caja, guacharaca y acordeón, pero también canciones comerciales para mi generación. Quise que se sintiera más vallenato, respetando lo que me gusta a mí.”

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