Lo que durante meses fue una vida exhibida con orgullo entre fiestas, dinero en efectivo, lujos desmedidos y constantes publicaciones en redes sociales, terminó convirtiéndose en una densa investigación criminal. La influenciadora conocida como Valentina Mor, cuyo nombre real fue identificado por las autoridades como Valentina Velásquez, se encuentra nuevamente tras las rejas tras un operativo ejecutado por la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá en Medellín.
Puede leer: Influencer Valentina Mor fue retenida en Medellín por presunto hurto y quedó en libertad horas después
La mujer que se hizo viral en redes sociales en 2021, luego de una entrevista callejera en el Centro Histórico de Cartagena se le señala de presuntamente integrar una red delincuencial dedicada a perfilar, drogar y robar a turistas nacionales y extranjeros en las capitales de Antioquia y Bolívar. Según el expediente, la estructura utilizaba sustancias tóxicas para dejar a las víctimas en completo estado de indefensión, facilitando el millonario despojo de sus pertenencias.
El allanamiento se hizo efectivo en un apartamento alquilado mediante plataformas de rentas cortas. En el lugar, las unidades policiales hallaron un botín que coincidiría con los reportes de hurto de varios afectados: cerca de un millón de pesos en efectivo, 3.000 dólares, relojes de alta gama, gafas y diversos artículos de marcas de lujo.
Las alarmas sobre el accionar de Velásquez ya se habían encendido el pasado 1 de mayo, cuando una patrulla la sorprendió portando de manera irregular los documentos personales de un ciudadano estadounidense. Asimismo, la justicia la vincula con un hurto en el barrio Colón, donde un extranjero denunció movimientos bancarios fraudulentos tras haber compartido con ella. Aunque en esa oportunidad la creadora de contenido recuperó la libertad, el seguimiento encubierto de la Policía nunca cesó.
Durante el registro de la vivienda en Laureles, los investigadores hallaron elementos clave que vinculan de manera directa a la influenciadora con denuncias interpuestas en Medellín y Cartagena.
El altar al santo de los delincuentes
Más allá de los lujos y el dinero incautado, lo que más impactó a los investigadores judiciales fue el hallazgo de un perturbador escenario místico dentro del inmueble. Valentina Mor practicaba presuntamente la brujería y mantenía un altar privado dedicado al “Malandro Ismael” (o “Chamo Ismael”), una de las deidades más polémicas del espiritismo venezolano.
Le puede interesar: Diego Guauque alertó a sus seguidores al revelar que lleva hospitalizado 5 días, ¿cuál fue la razón?
Según la tradición popular venezolana, Ismael Sánchez fue un delincuente de Caracas en las décadas de los 60 y 70 que, tras morir en un ajuste de cuentas, fue mitificado en los sectores vulnerables y centros penitenciarios. Con los años, su figura se transformó en el “protector” de quienes se dedican a las actividades ilícitas, las venganzas y el hampa.
El altar de la influenciadora coincidía con los patrones rituales de este culto: velas negras, tabacos, botellas de ron y estatuillas de hombres armados con gafas oscuras, gorras y cadenas. Con estas prácticas, la hoy capturada pretendía, supuestamente, blindar sus operaciones criminales y evadir la acción de la justicia; un amparo espiritual que finalmente se rompió con las esposas de las autoridades colombianas.
