La desaparición y posterior hallazgo sin vida de Yulixa Consuelo Toloza no solo destapó una compleja investigación contra una presunta red de clínicas estéticas ilegales en Bogotá, sino que también abrió un profundo debate social sobre la presión estética, la responsabilidad del sistema y la forma en que muchas víctimas terminan siendo señaladas. En medio de la conmoción nacional por el caso, la periodista Juanita Gómez realizó un contundente pronunciamiento que rápidamente generó reacciones en redes sociales.
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“Yulixa no merece ser juzgada por su decisión. El problema fueron quienes jugaron con su vida”, afirmó la comunicadora, cuestionando las críticas dirigidas hacia la víctima tras conocerse que se había sometido a un procedimiento estético en el centro Beauty Láser, ubicado en la localidad de Tunjuelito, en Bogotá.
“No fue una mala práctica médica, fue un asesinato”: crece indignación por caso de Yulixa Toloza en Bogotá
Para Gómez, lo más alarmante del caso no es únicamente la forma en que murió la estilista de 52 años, sino la reacción de algunas personas en redes sociales.
“Lo más aterrador del caso de Yulixa no es solo cómo murió, sino cómo muchas personas reaccionaron, porque mientras unos desgraciados la desaparecían, la arrastraban y jugaban con su vida y la de su familia, había gente diciendo: ‘Eso le pasó por hacerse una cirugía. Mujeres, ámense’”, expresó.
La periodista cuestionó que el foco de la conversación se trasladara hacia las decisiones personales de la víctima y no hacia los presuntos responsables del crimen.
“Como si el problema fuera ella y la decisión que tomó. Como si en este país no existiera una industria multimillonaria que se encarga de vendernos inseguridades todos los días”, señaló Gómez.
La comunicadora agregó que existe una presión constante sobre las mujeres relacionada con la apariencia física y los estándares de belleza.
“Desde niñas nos enseñan a arreglarnos, a estar perfectas, juiciosas, educadas, posudas, a encajar. Entonces algo sale mal y la culpa es de la víctima”, manifestó.
Sus declaraciones se conocen mientras avanza la investigación sobre el caso que estremeció a Bogotá y al país entero. Todo comenzó el pasado 13 de mayo, cuando Yulixa Toloza ingresó al centro estético Beauty Láser para practicarse una lipólisis láser, procedimiento que posteriormente sería señalado por expertos médicos como una intervención que requiere condiciones quirúrgicas estrictas.
Horas después de ingresar al establecimiento, sus familiares y amigas perdieron comunicación con ella. Inicialmente, el personal del lugar aseguró que la mujer permanecía en observación. Más tarde, cambiaron la versión y afirmaron que había abandonado el sitio por cuenta propia.
La denuncia activó la intervención de la Policía y organismos de emergencia. El 14 de mayo, uniformados y bomberos ingresaron al inmueble y descubrieron que el establecimiento operaba presuntamente sin permisos sanitarios ni registro formal en Cámara de Comercio.
Dentro del lugar encontraron además a otra mujer de 34 años encerrada en una habitación mientras se recuperaba de otro procedimiento estético, hecho que incrementó las sospechas sobre las actividades del centro clandestino.
Sin embargo, uno de los momentos más impactantes de la investigación ocurrió el 15 de mayo, cuando se revelaron videos de cámaras de seguridad que contradijeron completamente la versión entregada por los responsables del establecimiento.
Las imágenes muestran cómo dos hombres sacaron a Yulixa Toloza inconsciente del lugar y la arrastraron hasta subirla a un vehículo Chevrolet Sonic gris durante la noche de su desaparición.
Según testigos citados en la investigación, la mujer tenía los labios morados y aparentaba estar desorientada. Posteriormente, las autoridades lograron establecer que el automóvil salió de Bogotá durante la madrugada del 14 de mayo por el peaje Andes.
La investigación identificó además un “bache temporal” de aproximadamente cinco horas entre el momento en que Yulixa fue sacada del centro estético y la salida oficial del vehículo de la ciudad, un lapso que hoy es clave para esclarecer lo ocurrido.
El caso dio un nuevo giro el 18 de mayo, cuando el Chevrolet Sonic fue encontrado abandonado en un sector residencial de Cúcuta, muy cerca de la frontera con Venezuela. El vehículo presentaba modificaciones y rastros de pintura verde reciente, presuntamente para dificultar su identificación.
Un día después, la Fiscalía General de la Nación confirmó las primeras capturas relacionadas con el caso. Dos hombres fueron detenidos tras acercarse a reclamar el automóvil.
Posteriormente, las autoridades informaron sobre la captura en Maracay, estado Aragua, Venezuela, de varios de los señalados implicados en el crimen, entre ellos María Fernanda Delgado Hernández y Edinson José Torres Sarmiento, identificados como presuntos propietarios y administradores de Beauty Láser.
De acuerdo con la investigación, al menos cinco personas estarían involucradas y podrían enfrentar penas de entre 17 y 30 años de prisión por delitos como desaparición forzada, secuestro simple, omisión de socorro, encubrimiento y destrucción de material probatorio.
La tarde del 19 de mayo se confirmó el hallazgo del cuerpo de una mujer en la vereda El Copial, en jurisdicción de Apulo, Cundinamarca, exactamente en el kilómetro 45 de la vía Anapoima.
Funcionarios del CTI, la Sijín y el Gaula adelantaron las labores judiciales en la zona. Horas después, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, confirmó oficialmente que el cuerpo correspondía al de Yulixa Toloza.
El mandatario distrital aseguró que el reconocimiento preliminar fue posible gracias a las características físicas, la ropa y los accesorios que llevaba la víctima al momento del procedimiento.
“A Yulixa la asesinaron. No fue una mala práctica médica, fue un asesinato”, expresó Galán tras comunicarse con la madre de la víctima, Nubia Toloza.
Mientras avanzan las investigaciones, las palabras de Juanita Gómez continúan resonando en redes sociales y abriendo un debate sobre la responsabilidad de las autoridades frente a las clínicas clandestinas, la presión estética y la manera en que las víctimas suelen ser cuestionadas incluso después de sufrir hechos violentos.
“El problema nunca fue una mujer queriendo cambiar algo sobre su cuerpo. Somos libres y podemos hacerlo. El problema son los criminales que jugaron con su vida y el sistema que llega tarde”, concluyó la periodista.
