Patricia Teherán es recordada como una de las figuras femeninas más influyentes del vallenato. La artista cartagenera marcó un antes y un después en el género al convertirse en una de sus primeras grandes referentes mujeres, en un ámbito históricamente dominado por hombres. Su talento para componer, interpretar y conectar con el público la llevó a ganarse el cariño de miles de seguidores y el título de “La Diosa del Vallenato”, especialmente tras liderar agrupaciones femeninas que alcanzaron gran popularidad en Colombia.
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Sin embargo, su carrera se vio truncada de manera abrupta. La cantante falleció en enero de 1995 en un accidente de tránsito ocurrido en la vía que comunica a Barranquilla con Cartagena, cuando apenas tenía 25 años. La tragedia ocurrió pocos meses después del nacimiento de su único hijo, Álex, quien quedó bajo el cuidado de sus abuelos maternos.
Más de tres décadas después de su muerte, Álex Teherán (quien también ha seguido el camino de la música) logró finalmente el reconocimiento legal como hijo de la artista, un proceso que se prolongó durante años debido a inconsistencias en su registro civil. Aunque públicamente siempre fue reconocido como su primogénito, en los documentos oficiales figuraba erróneamente como si fuera su hermano.
La situación se originó porque, al momento del fallecimiento de la cantante, no se alcanzó a formalizar su inscripción como hijo, lo que derivó en un complejo trámite judicial para establecer su filiación. Ante la imposibilidad de realizar una prueba de ADN, el proceso se resolvió mediante pruebas supletorias, entre ellas fotografías, testimonios de familiares y videos en los que se observa a Teherán embarazada durante presentaciones musicales.
Según su defensa, este reconocimiento era indispensable para iniciar otros trámites legales, entre ellos la afiliación de la cantante a Acinpro, entidad encargada de administrar derechos de intérpretes y productores. En vida, la artista no se vinculó a dicha organización, lo que impidió durante años gestionar regalías por su obra, incluyendo éxitos como Tarde lo conocí.
Pese a este avance judicial, Álex ha aclarado que aún no ha recibido ingresos derivados de la música de su madre y que el proceso apenas comienza. “No se ha recibido nada, la gente no ha entendido”, afirmó, subrayando que el reconocimiento legal es solo el primer paso para reclamar derechos patrimoniales.
Aun así, su abogada celebró el logro en redes sociales, asegurando que la decisión representa un acto de justicia tras años de lucha por su identidad. Mientras continúan los trámites legales, el caso vuelve a poner en el centro el legado de Patricia Teherán, una artista que abrió camino para las mujeres en el vallenato y cuya música sigue vigente décadas después de su partida.
