A medida que avanzan las investigaciones por el accidente aéreo ocurrido el pasado 10 de enero en Paipa, Boyacá, en el que perdió la vida el reconocido cantautor Yeison Jiménez, han surgido nuevas dudas técnicas y legales sobre la avioneta involucrada en el siniestro. Las autoridades ahora analizan no solo las causas del accidente, sino también la legalidad de la operación de la aeronave en territorio colombiano.
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El hecho ocurrió minutos después del despegue desde el aeródromo Juan José Rondón, cuando la avioneta Piper PA-31 Navajo, de matrícula N325FA, se precipitó, cobrando la vida del artista, del capitán Fernando Torres y de cuatro colaboradores cercanos. Sin embargo, recientes revelaciones apuntan a que la aeronave no contaba con permiso pleno para operar bajo la regulación colombiana, lo que ha generado inquietud en el sector aeronáutico.
Avión de colección y matrícula extranjera: las preguntas que deja el accidente de Yeison Jiménez
Según información divulgada por el diario El Tiempo, la aeronave no estaba bajo la vigilancia directa de la Aeronáutica Civil de Colombia (Aerocivil) debido a que su matrícula comenzaba con la letra N (November), correspondiente al registro de los Estados Unidos, y no con las letras HK, exigidas para aeronaves oficialmente matriculadas en Colombia. Esta condición implica que la avioneta operaba bajo la normativa estadounidense FAR 91, supervisada por la Administración Federal de Aviación (FAA).
Una alta fuente de la Aerocivil explicó a Noticias Caracol que este tipo de registro permite que algunas aeronaves evadan la aplicación directa del Reglamento Aeronáutico Colombiano (RAC). En la práctica, esto significa que no existe una supervisión rutinaria por parte de inspectores colombianos, limitando los controles sobre mantenimiento, operación y seguridad.
Otro elemento que ha despertado mayor preocupación es el año de fabricación de la avioneta. Investigadores indican que tendría más de 40 años de antigüedad, lo que la clasifica como una aeronave envejecida y, para efectos legales en Colombia, como un avión de colección. Esta condición explicaría por qué no podía ser matriculada con placas HK, ya que la normativa nacional es restrictiva frente al ingreso de aeronaves privadas con décadas de uso.
Un investigador aeronáutico citado por El Tiempo afirmó que, de haber intentado nacionalizar la avioneta, la matrícula colombiana habría sido rechazada. “Para particulares privados en Colombia, estos aviones son considerados de colección y no se permite su registro por razones de seguridad”, señaló.
Aunque la ley permite que aeronaves extranjeras permanezcan en el país por más de 48 horas, estas solo están obligadas a contar con un taller aeronáutico autorizado y a tramitar un permiso RME, sin que exista un seguimiento técnico permanente por parte de la Aerocivil.
El caso ha llevado a que distintos sectores soliciten reformas al Reglamento Aeronáutico de Colombia, con el fin de endurecer los controles sobre aeronaves extranjeras que operan en el país. Mientras se determina si el accidente fue producto de fallas mecánicas o humanas, la tragedia de Yeison Jiménez ha abierto un debate de fondo sobre la seguridad aérea, la edad de las aeronaves y los vacíos legales que hoy permiten operaciones con mínima vigilancia local.
