Antioquia vive una transformación educativa sin precedentes. Con una inversión que supera los $8 billones, el Gobierno del Cambio, a través del Ministerio de Educación Nacional, impulsa una estrategia integral que busca fortalecer todos los niveles del sistema educativo: desde la primera infancia hasta la educación superior.
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El propósito es claro: garantizar condiciones dignas para aprender, ampliar la cobertura y reducir las brechas entre lo urbano y lo rural. Esta inversión no solo consolida a Antioquia como uno de los departamentos con mayor dinamismo educativo del país, sino que representa una apuesta estructural por la equidad y el desarrollo territorial.
Más inversión, más oportunidades
Del total de recursos, $5,4 billones están destinados a la educación preescolar, básica y media, con 265 intervenciones en infraestructura escolar en marcha. Estas obras incluyen ampliaciones, adecuaciones y nuevas sedes en municipios como Apartadó, Turbo, Rionegro, Bello y Caucasia, donde las aulas nuevas significan acceso real para miles de niños y jóvenes.
El Programa de Alimentación Escolar (PAE) también refleja este esfuerzo. En el departamento, que cuenta con 10 Entidades Territoriales Certificadas, la inversión pasó de $106.460 millones en 2022 a $213.005 millones en 2026, lo que representa un incremento del 100 %. Este crecimiento garantiza raciones diarias y permanencia escolar en zonas rurales y urbanas, donde la alimentación se ha convertido en un factor clave para combatir la deserción.
El impacto se siente en todos los niveles. Los datos de la Unidad de Alimentación y Permanencia Escolar (UAPA) indican que el fortalecimiento del PAE beneficiará a más de un millón de estudiantes en los próximos dos años, asegurando que cada niño reciba alimentación equilibrada y de calidad.
En paralelo, el plan educativo en Antioquia contempla la modernización de la conectividad y el equipamiento pedagógico, con prioridad en regiones como el Urabá antioqueño, donde el acceso a tecnología y redes de aprendizaje digital era limitado.
Educación superior: expansión y rescate financiero
De los $8 billones, cerca de $2,9 billones se destinan al fortalecimiento de la educación superior pública, con resultados visibles. En los últimos dos años, 36.091 nuevos estudiantes ingresaron a universidades públicas gracias a la ampliación de cupos, los apoyos financieros y la descentralización de la oferta académica.
Uno de los ejemplos más significativos es el rescate financiero de la Universidad de Antioquia, que recibió recursos adicionales entre 2023 y 2025 por valor de $ 283.000 millones orientados al fortalecimiento institucional, ampliación de cobertura, bienestar estudiantil y proyectos de inversión. Estos recursos respaldan la estabilidad presupuestal de la institución y garantizan la continuidad de sus programas en las regiones, especialmente en el Urabá antioqueño, el Bajo Cauca y el Nordeste.
Además, dentro de los proyectos con impacto regional, destaca el CONPES de la Facultad de Medicina en Apartadó, que consolida la presencia universitaria en el territorio y responde a las necesidades locales en salud y formación profesional. Este hito marca un punto de inflexión en la educación superior del Urabá, al permitir que más jóvenes estudien sin tener que desplazarse a Medellín.
El Ministerio de Educación Nacional también avanza en estrategias para fortalecer la articulación entre educación media y técnica, promoviendo programas que conecten a los estudiantes con el empleo formal y los sectores productivos regionales.
Una inversión que proyecta futuro
Más allá de los números, esta inversión deja ver un compromiso sostenido con la transformación del sistema educativo. En promedio, Antioquia registra un aumento del 100 % en recursos destinados a educación entre 2022 y 2026, superando la meta de expansión establecida por el Gobierno del Cambio.
El impacto no solo se mide en aulas o cifras presupuestales, sino en oportunidades: más estudiantes que permanecen en el sistema, más jóvenes que acceden a la universidad y más familias que confían en la educación como herramienta de progreso.
Con esta inversión, Antioquia espera consolidar un modelo educativo moderno, incluyente y sostenible, capaz de responder a los desafíos del presente y preparar a las nuevas generaciones para un futuro de innovación y desarrollo regional.
El reto ahora será mantener este ritmo y asegurar que los recursos lleguen a donde más se necesitan: las escuelas rurales, las comunidades apartadas y los jóvenes que hoy ven en la educación su mejor oportunidad.
El Gobierno del Cambio y el Ministerio de Educación Nacional ratifican así su compromiso con el país desde las aulas, recordando que invertir en educación es invertir en la transformación de Colombia
