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El compromiso de Tiendas ara con el campo colombiano va más allá de las palabras: así impulsa a los productores locales

Más del 80% de los productos de la Placita de ara provienen de productores nacionales.

Cortesía tiendas Ara
Cortesía tiendas Ara

La frescura de una fruta o una verdura no empieza en la tienda, sino en el campo colombiano. En las madrugadas de Cundinamarca, los cultivos de plátano del Urabá o los sembrados de tomate de Boyacá, cientos de manos trabajan cada día para llevar a Tiendas ara productos que conservan su sabor, color y calidad.

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Bajo esa premisa, Tiendas ara ha construido un modelo de abastecimiento que apuesta por la compra directa, la trazabilidad y el fortalecimiento del campo colombiano. Lo que para muchos es una simple sección de frutas y verduras, para la marca representa una cadena de valor que impulsa empleo, sostenibilidad y desarrollo rural.

Compra directa que impulsa al campo

Actualmente, más del 80% de las frutas y verduras que se venden en la Placita de ara son de origen colombiano, resultado del trabajo conjunto con más de 100 productores de distintas regiones del país. Esta red genera alrededor de 8.600 empleos, entre cultivadores y acopiadores, y permite que los productos viajen desde las fincas hasta las tiendas en menos de 48 horas.

Más allá de las cifras, el modelo destaca por su enfoque humano. Jerónimo Martins, grupo al que pertenece Tiendas ara, prioriza agricultores que cumplan con buenas prácticas agrícolas, manejo responsable del suelo y control fitosanitario. Además, acompaña a los pequeños productores en procesos de formalización y mejora continua, asegurando pagos justos y relaciones de largo plazo.

Este modelo de acompañamiento brinda estabilidad a los agricultores y fortalece la seguridad alimentaria del país, garantizando que el campo siga siendo motor de progreso en cada región.

Un sistema diseñado para conservar la frescura

El recorrido de los productos desde el campo hasta las tiendas está planeado al detalle. Una vez cosechadas, las frutas y verduras pasan por plantas de selección y empaque auditadas por el área de calidad. Posteriormente son enviadas a los Centros de Distribución (CEDI), donde se realiza el proceso de acopio, control de calidad y almacenamiento en cuartos fríos antes de ser despachadas a las tiendas.

Este sistema, junto con el manejo paletizado y la gestión de la cadena de frío, garantiza que los productos mantengan su frescura y reduzcan pérdidas, beneficiando tanto al consumidor como al medioambiente.

Al ingresar a Tiendas ara, lo primero que encuentran los clientes es la sección de Fruver, ubicada estratégicamente como símbolo de frescura y conexión con el campo. Allí se ofrecen hasta 90 referencias de productos, entre frutas y verduras que representan la diversidad agrícola del país: papa, tomate, cebolla, plátano, mango, aguacate, cítricos y más.

La oferta combina 58% verduras y 42% frutas, con un enfoque regional que permite que cada zona del país aporte lo mejor de su producción. Desde los cultivos de hortalizas del centro, pasando por los cítricos del occidente y los productos de clima frío de Antioquia y Boyacá, hasta las frutas tropicales del norte, cada territorio tiene su espacio en la canasta de los colombianos.

Conectados desde el origen

Con esta apuesta, la Placita de ara se ha convertido en mucho más que un espacio de abastecimiento: es un punto de encuentro entre el agricultor y el consumidor. Una iniciativa que demuestra que la frescura no es casualidad, sino resultado de una red que une tradición, logística y compromiso con el país.

Conectados desde el origen” no es solo un mensaje. Es la forma en la que Tiendas ara mantiene su propósito: ofrecer alimentos frescos y de calidad a precios bajos todos los días, mientras impulsa el desarrollo rural y reconoce el valor de quienes cultivan el campo colombiano.

En cada fruta, en cada verdura y en cada visita a la Placita, hay una historia que comenzó mucho antes de llegar a la tienda: la historia de un país que se alimenta de su propio trabajo.