¿Qué hay detrás las acusaciones del Gobierno sobre desmanes en Bogotá?

El Gobierno y la Policía han señalado a los supuestos grupos que protagonizaron actos vandálicos en el marco de las masivas protestas contra el abuso policial.

Por Ginna R. Sánchez

La destrucción de algunos CAI, así como otros actos vandálicos, en medio de las manifestaciones de la semana pasada en Bogotá, que mutaron a otras ciudades del país, luego de conocerse la muerte de Javier Ordóñez, sometido a la brutalidad policial, ha generado fuertes acusaciones desde Gobierno Nacional contra los supuestos autores de estos hechos.

El ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, explicó a la opinión pública, tras reunirse con el presidente Iván Duque, que las protestas y actos vandálicos de los últimos días, fueron infiltradas por grupos como el Ejército de Liberación Nacional (Eln). "Hay que señalar que el carácter organizado y sistemático de lo que hemos vivido recientemente es producto de las infiltraciones del ELN, de las disidencias de las Farc, de otros grupos con distintas denominaciones de anarquistas y terroristas, que no hacen más que destruir la propiedad pública y la infraestructura ciudadana dedicada a la seguridad", aseguró.

El secretario de Seguridad, Hugo Acero, también se refirió al tema en su cuenta de Twitter. "Para nadie es un secreto que el ELN mantiene células en Bogotá y en otras ciudades. Debemos estar atentos ya que ese grupo pretende capitalizar las protestas legítimas de la ciudadanía", expuso.

Siguiendo por esta misma línea, las autoridades también señalan de los desmanes a “grupos radicales” situados en la capital. El Tiempo detalló que la Policía Nacional cuenta con un informe de inteligencia el cual evidencia cómo operan los supuestos responsables de los actos vandálicos. De acuerdo con el documento, “los procesos de judicialización e investigación por las autoridades en Colombia reflejan cerca de 20 grandes grupos radicales situados en la capital, los cuales en su mayoría están integrados por estudiantes universitarios, así como menores de edad provenientes de la secundaria". 

Eln desmintió al Gobierno 

La guerrilla negó estar detrás de las protestas de los últimos días en Bogotá y otras ciudades del país.  El jefe de la delegación de paz, Pablo Beltrán, explicó desde La Habana (Cuba), en diálogo exclusivo con NotiCentro1 CM&, que las manifestaciones son espontáneas contra la brutalidad policial y no tienen que ver con planes de esa guerrilla.

“Acusar al ELN de estar financiando las protestas o atacando los CAI, es un mal recurso, no busquen la fiebre en las sábanas”, indicó.

A renglón seguido, destacó que, por el momento, el Eln no está “pensando en ataques urbanos o ataques contra Bogotá”.

¿Qué hay detrás las acusaciones del Gobierno sobre desmanes en Bogotá?

PUBLIMETRO consultó a tres expertos, quienes desde sus áreas entregaron un análisis de la situación:

  1. Carlos Charry. PhD en Sociología. Director de la Maestría en Estudios Sociales de la Universidad del Rosario

No todo lo que se ha presentado en los últimos días es vandalismo, desmanes y desorden. Hay unos patrones, donde la gente se expresa con violencia, pero de manera organizada, hacia determinados actores; no se atacó ni las estaciones de Bomberos, Alcaldías locales u hospitales, sino que se atacó concretamente a los CAI. Esto quiere decir que hay una violencia que de fondo pretende enviar un mensaje de inconformismo frente al actuar de la Policía.

Sin embargo, no cabe duda de que en medio de estas situaciones se han mezclado vándalos que han asaltado personas, locales comerciales y cajeros automáticos.  Es muy fácil confundir una cosa con la otra, porque se presentan de manera entrecruzada, e igualmente ha habido un tipo de vandalismo organizado, que no tiene nada que ver con las protestas, sino que tiene otros fines de carácter mucho más político; pero no se puede desconocer de que hay un gran inconformismo ciudadano. Por eso insisto en que aquí hay acciones de violencia colectiva que, desde la sociología, se entiende como formas de violencia organizada y coordinada que pretende movilizar un mensaje a unos actores en específico, y que no pueden ser caracterizadas ni como terrorismo ni como vandalismo, porque no están atacando la vida de las personas ni su integridad física.

  • Andrés Nieto, experto en seguridad  

Una cosa son los procesos de identidad que han logrado diferentes organizaciones en la ciudad, donde jóvenes, viendo publicaciones y mensajes, terminan adhiriéndose a ciertas ideas, y en medio del caos y de estas situaciones de inconformismo social, terminan estallando en un cóctel de violencia; pero eso no quiere decir que los grupos al margen de la ley tengan una incidencia directa en Bogotá, y mucho menos en relación lo que pasó el 9 y 10 de septiembre.  Muestra de ello es que, si el Eln o una estructura militar de gran alcance estuviese en Bogotá, perfectamente no solamente podrían quemar un CAI sino hacerlo estallar, como ya ocurrió en la Escuela General Santander.

El problema de todo esto es que, si se sigue viendo que el problema es el Eln o esta supuesta articulación de grupos, de los cuales hoy no se tiene una certeza, se desvía la atención de lo fundamental que es la reestructuración de la Policía por el exceso de fuerza.

Adicionalmente, hay que poner sobre la mesa que si la inteligencia de este país, en menos de una semana, logra dar este tipo de hipótesis, pero con unas acciones ya fallidas como pasó en el atentado contra el Andino, lo que realmente deja en duda es ¿qué tipo de inteligencia tenemos?, porque si esto supuestamente tienen un soporte de que son grupos al margen de la ley, este país tiene un déficit de inteligencia muy fuerte que no logra prevenir este tipo de cosas antes de que sucedan.

  • Alejandro Lanz, codirector ejecutivo de Temblores ONG 

El 9 de septiembre, luego de concomerse el asesinato contra Javier Ordóñez, salió la ciudadanía a manifestarse públicamente para rechazar la violencia policial de manera masiva. En la noche arrancaron una serie de acciones, que terminan en la quema de algunos CAI. Hoy en día no podemos asegurar quiénes están detrás esto, lo que si podemos analizar desde Temblores es que, esa noche, varios miembros de la Policía Metropolitana de Bogotá dispararon de manera indiscriminada contra la ciudadanía, hecho que nos dejó 14 homicidios (las autoridades reconocen diez víctimas fatales en Bogotá y tres en Soacha, no obstante, las cifras de Temblores son mucho más altas).

Las redes sociales pudieron documentar como la Policía incurrió en una serie de prácticas ilegales: vimos como portaban armas no convencionales para golpear a las personas; vimos como entregaron armas de fuego a personas de civil que posteriormente dispararon contra ciudadanos; también se evidenció que cambiaron sus chaquetas para no ser identificados; adicionalmente quedaron expuestos miembros de la fuerza pública disparando contra la ciudadanía.

Debido a lo anterior, vemos que resulta muy peligroso que salga el ministro de Defensa y las autoridades a decir que detrás de toda esa noche oscura estuvieron grupos como disidencias de las Farc y el Eln, porque principalmente no han presentado las evidencias correspondientes; además que de alguna manera pretenden relacionar a las personas asesinadas con estos grupos, sabiendo que muchos de ellos ni siquiera estaban participando en las manifestaciones.

La alcaldesa de Bogotá, Claudia López, también se refirió al tema: 

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