Bogotá

¿El fin de la era Uribe? El ascenso de Abelardo de la Espriella sacude al Centro Democrático en sus cimientos o se transforman

Y no ganó “Por el que diga Uribe”. La clasificación de Abelardo de la Espriella a la segunda vuelta presidencial no solo sorprendió a las encuestas y dejó por fuera a la candidata respaldada por Álvaro Uribe.

Foto ¿Se acaba la era Uribe? Abelardo de la Espriella sacude al Centro Democrático tras derrotar a Paloma Valencia.
Campaña Paloma Valencia Foto Paloma Valencia queda fuera de segunda vuelta y crecen las dudas sobre el liderazgo de Álvaro Uribe.

Los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia abrieron un debate de fondo dentro de la derecha colombiana: ¿está llegando a su fin la hegemonía política del uribismo o, por el contrario, atraviesa una transformación hacia nuevos liderazgos? La sorpresiva irrupción de Abelardo de la Espriella en la segunda vuelta presidencial, superando incluso las expectativas de las encuestas, ha puesto sobre la mesa esa discusión. Esta vez no fue el ganador “por el que diga Uribe” en el Centro Democrático.

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Con más del 98 % de las mesas informadas, Abelardo de la Espriella obtuvo 10.192.087 votos, mientras que el senador Iván Cepeda alcanzó 9.529.885 sufragios. Ambos disputarán la Presidencia de la República el próximo 21 de junio. Sin embargo, más allá de la clasificación de los dos candidatos, uno de los hechos que más llamó la atención fue la derrota de Paloma Valencia, la candidata respaldada por el Centro Democrático y promovida desde el inicio de la campaña por el expresidente Álvaro Uribe Vélez.

Paloma Valencia queda fuera de segunda vuelta y crecen las dudas sobre el liderazgo de Álvaro Uribe

La senadora llegó a la contienda con el respaldo de la principal fuerza política de derecha del país y con el impulso de una consulta interpartidista. Aun así, no logró acercarse a los dos primeros lugares y quedó fuera de la carrera presidencial. Su resultado fue interpretado por distintos sectores como una señal de desgaste de la marca uribista y de la aparición de nuevas figuras capaces de captar ese mismo electorado.


La gran sorpresa fue precisamente el desempeño de De la Espriella, quien construyó una candidatura por fuera de la estructura tradicional del uribismo. Aunque comparte buena parte de las banderas ideológicas de la derecha, el abogado logró consolidar una propuesta propia y atraer votantes que históricamente habían acompañado al expresidente Uribe y al Centro Democrático.

Durante la campaña, el hoy candidato presidencial apostó por un discurso centrado en la seguridad, la lucha contra los grupos armados ilegales y la recuperación de la autoridad del Estado. Esa narrativa encontró eco en amplios sectores ciudadanos y le permitió posicionarse como una alternativa competitiva dentro de la derecha colombiana.

La derrota de Paloma Valencia también plantea interrogantes sobre el futuro del liderazgo político de Álvaro Uribe Vélez. Durante años, el expresidente fue considerado el gran elector de la derecha colombiana y logró llevar al poder a figuras como Juan Manuel Santos e Iván Duque. En esta ocasión, sin embargo, el respaldo directo a una candidata no se tradujo en éxito electoral.

Pese a ello, el escenario político está lejos de significar la desaparición del uribismo. El Centro Democrático conserva una importante representación en el Congreso de la República y mantiene influencia en distintas regiones del país. Precisamente por esa razón, varios analistas consideran que la colectividad tendrá un papel determinante en la negociación de apoyos para la segunda vuelta presidencial.

La eventual adhesión del partido a la candidatura de Abelardo de la Espriella aparece como una posibilidad natural debido a las coincidencias ideológicas entre ambos sectores. Además, el enfrentamiento electoral contra Iván Cepeda, una de las figuras políticas más críticas de Uribe durante los últimos años, podría acelerar un proceso de acercamiento entre el uribismo y el candidato que hoy lidera la derecha.

Mientras tanto, el mapa político colombiano comienza a reconfigurarse. Algunos sectores ya hablan del surgimiento de un “posuribismo”, entendido como una nueva etapa en la que los principios de la derecha siguen vigentes, pero bajo liderazgos diferentes. Otros consideran que lo ocurrido representa simplemente una evolución natural del movimiento construido por Uribe durante más de dos décadas.

Lo cierto es que la clasificación de Abelardo de la Espriella y Iván Cepeda a la segunda vuelta presidencial no solo definirá quién ocupará la Casa de Nariño durante los próximos cuatro años. También podría marcar el rumbo futuro de la derecha colombiana y responder una pregunta que hoy domina el debate político nacional: si el uribismo está llegando a su fin o si, por el contrario, está reinventándose para una nueva etapa.

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