Bogotá

¿Mismo patrón? Medicina Legal halló similitudes entre las muertes de los docentes Kevin Santiago Ángel y Neil Cubides en Bogotá

Las autoridades investigan si detrás de las muertes de dos docentes en Bogotá podría existir un mismo patrón criminal, luego de que Medicina Legal encontrara impactantes similitudes en la forma en que fueron hallados sus cuerpos.

Foto crimen de Kevin Santiago destapa alarmante coincidencia con caso de Neil Cubides: ambos docentes fueron torturados e incinerados.
Fiscalía Foto profesor Kevin Santiago apareció incinerado en una maleta: Medicina Legal detectó patrón similar al caso Neil Cubides.

La posibilidad de que exista un patrón criminal detrás de las muertes de dos docentes en Bogotá comenzó a tomar fuerza luego de que Medicina Legal identificara similitudes entre los casos de Kevin Santiago Ángel Garzón y Neil Cubides, profesores que aparecieron incinerados y con signos de violencia en distintos puntos del sur de la capital. El hallazgo ha encendido las alarmas entre las autoridades judiciales, mientras el CTI de la Fiscalía avanza en las investigaciones para establecer si ambos hechos podrían estar relacionados.

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El caso más reciente corresponde al de Kevin Santiago Ángel Garzón, un docente de 31 años que desapareció el pasado 20 de mayo después de salir de entrenar en un gimnasio de la localidad de Kennedy. Cinco días después, la tragedia terminó confirmándose cuando las autoridades establecieron que el cuerpo hallado dentro de una maleta en el sector de El Tintal correspondía al profesor desaparecido.

Crimen de Kevin Santiago destapa alarmante coincidencia con caso de Neil Cubides: ambos docentes fueron torturados e incinerados

Las primeras pesquisas reveladas por Noticias Caracol indican que el cuerpo de Kevin habría sido transportado en un taxi durante la madrugada del 21 de mayo. De acuerdo con información recopilada por el CTI de la Fiscalía, el docente habría ingresado horas antes a una vivienda ubicada en el barrio La Rivera, en Kennedy, en compañía de una mujer. Sin embargo, las cámaras de seguridad del sector registraron posteriormente la salida de dos hombres cargando una maleta en la que, presuntamente, se encontraba el cadáver.


Las imágenes se convirtieron en pieza clave para los investigadores. Según el informe conocido por las autoridades, hacia la 1:45 de la madrugada un taxi llegó frente al inmueble y pocos minutos después la maleta fue subida al vehículo. Los cotejos indican que aproximadamente diez minutos más tarde el cuerpo habría sido abandonado en un potrero cercano a una ciclorruta del suroccidente de Bogotá.

El hallazgo de los restos provocó conmoción debido a las condiciones en las que fue encontrado el cadáver. Información preliminar de Medicina Legal señala que el cuerpo presentaba signos de tortura y posteriormente habría sido incinerado, aparentemente con la intención de dificultar su identificación.

La gravedad del caso aumentó aún más cuando Medicina Legal reconoció similitudes con la muerte del profesor Neil Cubides, docente universitario cuyo cuerpo también apareció calcinado en enero pasado en la localidad de Usme.

Aunque las autoridades aclararon que todavía no existe una confirmación oficial de que ambos homicidios estén conectados, sí admitieron que las coincidencias en la forma en que fueron encontrados los cuerpos han llamado la atención de los investigadores.

En el caso de Neil Cubides, el dictamen preliminar revelado por Noticias RCN estableció que el profesor habría sido asesinado con arma blanca, asfixiado y torturado antes de ser quemado. El informe forense indicó que recibió múltiples lesiones y que las quemaduras fueron provocadas para intentar borrar evidencias.

La violencia extrema ejercida en ambos casos es precisamente uno de los elementos que hoy concentra la atención de los expertos forenses. En el expediente de Cubides también quedó consignado que las quemaduras fueron tan severas que inicialmente dificultaron la identificación plena del cuerpo.

Yefrín Garavito, CEO de la Unidad de Investigación Criminal, explicó en declaraciones conocidas públicamente que los expertos debieron recurrir a técnicas especiales para recuperar las huellas dactilares del profesor asesinado. “Cuando no se tienen las huellas plenamente definidas se utiliza la recuperación de pulpejos mediante la rehidratación cadavérica para poder lograr la plena identidad de un cuerpo”, señaló.

Mientras tanto, en el caso de Kevin Santiago Ángel, la investigación continúa enfocada en reconstruir sus últimos movimientos antes de desaparecer. El profesor trabajaba en el colegio oficial Santiago de las Atalayas, en la localidad de Bosa, donde era reconocido por estudiantes y compañeros como un docente cercano y comprometido con sus alumnos.

Según relataron sus familiares, el día de la desaparición Kevin mantuvo comunicación constante con su madre, Martha Garzón. Horas después de salir del gimnasio SmartFit del barrio Gran Colombiano, dejó de responder mensajes y llamadas.

Uno de los detalles que hoy forma parte de las pesquisas tiene relación con su celular. Sus allegados notaron que los mensajes enviados por WhatsApp aparecían como leídos, aunque nunca fueron respondidos. Posteriormente, el teléfono dejó de recibir mensajes y las llamadas comenzaron a dirigirse directamente al buzón de voz.

Durante varios días, familiares, estudiantes, motociclistas y amigos realizaron jornadas de búsqueda en diferentes sectores de Bogotá y municipios cercanos. También acudieron repetidamente a hospitales y sedes de Medicina Legal intentando encontrar pistas sobre su paradero.

La noticia de su muerte generó dolor en la comunidad educativa del sur de Bogotá. “Él era hijo único. Estamos devastados con la noticia”, expresó su padrastro, Fernando Buitrago, en declaraciones entregadas a El Espectador.

El familiar también pidió avances rápidos en las investigaciones y recordó el último contacto que Kevin tuvo con su madre. “La última comunicación que tuvo con la mamá fue a las 11 p. m., cuando le escribió vía WhatsApp preguntando por qué no había llegado a la casa. Estamos esperando que Fiscalía nos entregue más detalles de la investigación”, manifestó.

Tras confirmarse la identidad del cuerpo, la Fiscalía General de la Nación informó que activó el Mecanismo de Búsqueda Urgente y asignó el caso a un fiscal de la Unidad de Vida de la Seccional Bogotá.

“El caso fue asumido por un fiscal de la Unidad de Vida de la Seccional Bogotá con el fin de identificar a los presuntos responsables”, indicó el ente investigador.

Por ahora, las autoridades descartan que el asesinato de Kevin Santiago Ángel esté relacionado con un hurto o un ajuste de cuentas. Las principales hipótesis apuntan a un posible crimen de odio pasional, aunque las investigaciones continúan abiertas y todavía no se determina si existe una conexión directa con el homicidio de Neil Cubides.

Mientras avanzan las pesquisas, la coincidencia entre ambos casos sigue despertando preocupación entre docentes y ciudadanos en Bogotá. La aparición de dos profesores asesinados, torturados e incinerados en circunstancias similares mantiene en alerta a las autoridades judiciales, que ahora intentan establecer si detrás de estos hechos podría existir un mismo patrón criminal.

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