La muerte de Kevin Arley Acosta, un niño de siete años diagnosticado con hemofilia, sigue generando conmoción e indignación en Colombia. El caso fue abordado públicamente por el presidente Gustavo Petro y el ministro de Salud Guillermo Alfonso Jaramillo, durante el más reciente consejo de ministros, en el que se expusieron versiones oficiales y se anunció una investigación para determinar posibles responsabilidades de la Nueva EPS.
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Según el relato de la familia, el menor falleció presuntamente por negligencia médica, tras no recibir a tiempo el medicamento que necesitaba para tratar su enfermedad, un trastorno grave que afecta la capacidad de coagulación de la sangre. Kevin fue sepultado este lunes en el municipio de Charalá, Santander, donde sus allegados lo despidieron recordándolo como un niño alegre, amante de montar en bicicleta y con grandes sueños, pese a las limitaciones impuestas por su condición de salud.
De acuerdo con su madre, Yudy Pico, el niño fue diagnosticado con hemofilia desde los nueve meses de nacido, y desde entonces enfrentaron múltiples dificultades para acceder a los tratamientos. En su último proceso, aseguró que pasaron cerca de dos meses esperando la entrega del medicamento por parte de la EPS, tiempo que, según ella, resultó determinante en el deterioro de la salud del menor. “La única respuesta era que tocaba esperar un nuevo contrato, pero mientras tanto al niño se le estaba yendo la vida”, expresó.
Durante su intervención, el presidente Gustavo Petro afirmó que, según la información entregada por la Nueva EPS, el niño sí habría recibido el medicamento hasta el 12 de diciembre, y que posteriormente se presentó una situación adicional: un accidente en bicicleta. El mandatario explicó que el menor habría sido trasladado entre departamentos, lo que habría generado una pérdida en la continuidad del tratamiento, y que al regresar sufrió una caída que agravó su estado de salud.
“Si a un niño hemofílico no se le deja subir a la bicicleta pues tiene menos riesgos, es un tema de prevención. Pero hay que saber si el médico o el sistema de salud no enseña, pues las mamás no salen aprendidas menos en niveles educativos muy deficitarios que hay en Colombia”, dijo.
Petro también hizo énfasis en la importancia de la prevención, señalando que los niños con hemofilia deben tener restricciones en ciertas actividades físicas para evitar riesgos de hemorragias. En ese contexto, mencionó la necesidad de fortalecer la educación en salud tanto para las familias como para los cuidadores, especialmente en poblaciones con menor acceso a información médica.
Por su parte, el ministro Guillermo Alfonso Jaramillo aseguró que el caso será objeto de una investigación exhaustiva, y que, de encontrarse responsabilidades, estas serán sancionadas. “No puede haber más ‘Kevins’ en este país, porque sí hay recursos para atender estas necesidades”, afirmó el funcionario, al tiempo que confirmó que el menor habría sufrido un trauma craneoencefálico tras el accidente.
El fallecimiento de Kevin Arley también provocó reacciones de rechazo por parte de la Defensoría del Pueblo, que pidió esclarecer los hechos y garantizar el acceso oportuno a tratamientos para pacientes con enfermedades huérfanas. A esto se sumaron denuncias de otros usuarios del sistema de salud en distintas regiones del país, quienes aseguran enfrentar situaciones similares.
Además, la Fahes Colombia, fundación que agrupa a pacientes con hemofilia, advirtió que existen al menos 550 personas afiliadas a la Nueva EPS con esta condición, pero solo 183 cuentan con una IPS asignada, lo que evidencia graves falencias en la atención médica especializada.
El caso de Kevin Arley Acosta se ha convertido así en un símbolo de las deficiencias del sistema de salud colombiano, reabriendo el debate sobre la responsabilidad de las EPS, la garantía del derecho a la salud y la urgencia de mejorar los mecanismos de atención para pacientes con enfermedades de alto riesgo.
