El alcalde mayor de Bogotá, Carlos Fernando Galán, aseguró que el precio del pasaje de TransMilenio podría modificarse en función de los resultados de la mesa de diálogo del salario mínimo, un escenario que abre la puerta a posibles ajustes tarifarios en el sistema de transporte masivo de la capital.
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Las declaraciones fueron entregadas durante una rueda de prensa de la Alcaldía Mayor de Bogotá, en la que inicialmente se presentaban medidas para fortalecer el servicio de aseo en la ciudad, pero en la que el mandatario también se refirió al impacto que tendría el nuevo marco tarifario definido por la Comisión de Regulación de Agua Potable y Saneamiento Básico (CRA) sobre distintos servicios públicos, entre ellos el transporte.
Galán explicó que, una vez la CRA emita el nuevo marco tarifario, el Distrito podrá revisar de manera integral las condiciones de prestación de los servicios, lo que incluye evaluar los costos operativos que inciden en la tarifa del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) y, especialmente, de TransMilenio.
“Todo está atado a las decisiones que se tomen en la mesa de negociación del salario mínimo, porque el aumento en los costos laborales tiene un impacto directo en la operación de los servicios públicos y, por supuesto, en el transporte”, indicó el alcalde.
Costos operativos y tarifas
Según Galán, uno de los principales factores que presionan el valor del pasaje es el incremento en los costos de operación, que incluye salarios de conductores, personal técnico, mantenimiento de flota y combustibles. En ese sentido, cualquier decisión sobre el salario mínimo termina repercutiendo en el equilibrio financiero del sistema.
El mandatario recordó que el Distrito busca mantener un balance entre la sostenibilidad financiera de TransMilenio y la capacidad de pago de los ciudadanos, especialmente en un contexto de inflación y aumento del costo de vida.
“No se trata solo de subir tarifas, sino de analizar cómo garantizar la operación sin afectar de manera desproporcionada a los usuarios”, señaló.
Relación con el nuevo modelo de servicios
En la misma rueda de prensa, Galán destacó que Bogotá se encuentra en una etapa de transición mientras se definen los nuevos modelos contractuales para varios servicios públicos, entre ellos el de aseo, pero también aquellos que inciden en la movilidad.
El alcalde explicó que, así como se están prorrogando contratos en el sector de residuos mientras la CRA emite nuevas reglas, algo similar ocurre con el transporte: se debe esperar el marco regulatorio definitivo para tomar decisiones estructurales sobre tarifas, subsidios y posibles licitaciones.
Subsidios y apoyo del Distrito
Actualmente, una parte importante del funcionamiento de TransMilenio se sostiene gracias a subsidios del Distrito, que buscan evitar aumentos drásticos en el pasaje. Sin embargo, Galán advirtió que este esquema no es sostenible indefinidamente.
“El Distrito hace un esfuerzo fiscal enorme para sostener el sistema, pero ese esfuerzo también depende de los ingresos y de los costos, que están ligados directamente al salario mínimo”, afirmó.
Las declaraciones del alcalde han generado expectativa entre los usuarios, quienes temen un nuevo incremento en el valor del pasaje, pero también esperan que cualquier ajuste venga acompañado de mejoras en la calidad del servicio, mayor frecuencia de buses y reducción en los tiempos de espera.
Galán insistió en que cualquier decisión será socializada con la ciudadanía y dependerá de lo que se acuerde a nivel nacional en la negociación salarial.
“Bogotá no toma estas decisiones de manera aislada. Todo está conectado: salario, costos, tarifas y sostenibilidad del sistema”, concluyó.
Así, el futuro del precio de TransMilenio queda atado a los resultados de la negociación del salario mínimo, en un contexto donde el transporte público sigue siendo uno de los principales retos económicos y sociales de la capital.