La triste historia de Clara Lucía León y Santiago Rodríguez, esposos de 68 años, se convirtió en un símbolo del impacto devastador que tiene la inseguridad en Bogotá sobre vidas que nada tienen que ver con la violencia. Ambos murieron en un accidente de tránsito ocurrido en la avenida 68 con calle 72, un hecho que se desencadenó tras un robo cometido minutos antes y que terminó en una cadena de decisiones fatales.
(En contexto:Grave accidente entre volqueta, moto y carros particulares dejó una persona muerta en la carrera 68 con av. Chile).
La tarde del jueves 15 de enero, Clara Lucía y Santiago salieron de su casa rumbo a una cita médica. Ella se dirigía a realizarse una radiografía, como parte del seguimiento a una lesión en el hombro que había sufrido meses atrás tras una caída. Era un trámite sencillo, cotidiano, uno de esos recorridos que jamás se piensan como el último. Sin embargo, en el camino, su vehículo colisionó violentamente con una motocicleta y una volqueta, en medio de una persecución que no los involucraba.
Robo, persecución y muerte: así ocurrió el accidente que acabó con la vida de dos adultos mayores en Bogotá
El impacto fue devastador. Santiago Rodríguez, quien conducía el automóvil, murió en el lugar debido a la gravedad del choque. Clara Lucía León fue trasladada con vida a un centro asistencial, pero falleció minutos después a causa de las heridas. La noticia cayó como un golpe irreparable para su familia, que hoy los despide entre el dolor y la incredulidad.
Clara Lucía fue recordada por sus seres queridos como una mujer entregada al servicio social. “Desde chiquita tuvo ese don de ayudar”, relató su hermana Doris León. Durante años trabajó en el Idipron, apoyando a niños, madres y familias vulnerables en distintos programas del Distrito. “Siempre trabajó para la gente, siempre estuvo al servicio de los demás”, señaló a Noticias Caracol.
Santiago, por su parte, era ingeniero, trabajador independiente y recién pensionado. Nada en su vida estuvo ligado a la violencia. “Siempre trabajó con ladrilleras, era un hombre dedicado, responsable, estaba disfrutando su pensión”, recordó su cuñada. Juntos habían construido una vida tranquila, que fue truncada de forma abrupta.
La tragedia se originó minutos antes del choque, cuando dos hombres en motocicleta cometieron un robo a una familia en un restaurante. Uno de los afectados, un hombre de 34 años, decidió perseguir a los presuntos ladrones en una camioneta. En un cruce semafórico, embistió la motocicleta, que terminó impactando contra el vehículo de los adultos mayores y luego contra una volqueta.
“Alguien decidió tomarse la ley por sus propias manos y mire lo que provocó”, lamentó Doris. “Destruyeron a una familia. Mi sobrina quedó sin sus papás en un segundo”. La mujer cuestionó cómo la ira y la inseguridad pueden llevar a decisiones irreversibles.
El conductor de la camioneta declaró que los motociclistas lo habrían despojado de joyas y un celular, y que actuó por miedo tras ser amenazado con un arma. Uno de los presuntos ladrones murió minutos después, mientras que el otro fue capturado tras recibir atención médica.
Las autoridades investigan ahora las responsabilidades penales de todos los involucrados. Mientras tanto, la historia de Clara Lucía y Santiago queda como un doloroso recordatorio de cómo la violencia urbana termina cobrando la vida de quienes solo intentaban llegar a casa.
