La tierra que vio nacer a Totó la Momposina se convirtió en escenario de un emotivo homenaje para despedir a una de las figuras más importantes de la música colombiana. En Mompox, Bolívar, familiares, amigos, artistas y habitantes de la región acompañaron las ceremonias en honor a la cantante y bailarina, mientras el presidente Gustavo Petro se unió a los actos de despedida y participó bailando cumbia como tributo al legado de la artista.
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El mandatario llegó hasta la Casa de la Cultura de Mompox, donde se desarrolló el homenaje póstumo a la intérprete, fallecida el pasado 17 de mayo en México. Allí compartió con los seres queridos de la artista y con decenas de asistentes que acudieron para rendir tributo a una mujer que dedicó su vida a preservar y difundir los sonidos tradicionales del Caribe colombiano.
Video: Gustavo Petro rindió homenaje a Totó la Momposina bailando cumbia en Mompox
Las imágenes del acto mostraron a Petro participando activamente en la ceremonia, danzando al ritmo de la música tradicional que durante décadas representó Totó la Momposina en escenarios nacionales e internacionales. La presencia del jefe de Estado se produjo después de que el Gobierno decretara tres días de duelo nacional en reconocimiento a la trayectoria de la cantante.
La partida de la artista generó múltiples homenajes en todo el país. Desde el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes destacaron que Sonia María Bazanta Vides, nombre de pila de la cantante, fue una de las mayores guardianas de las tradiciones musicales del Caribe. En una nota póstuma, la entidad recordó que su voz se convirtió en un símbolo de identidad cultural para varias generaciones de colombianos.
Nacida en 1940 en Talaigua Nuevo, en la depresión Momposina, Totó la Momposina creció rodeada de música. Su padre, Daniel Basanta, era percusionista, mientras que su madre, Livia Vides, cantaba y bailaba. Desde muy pequeña aprendió los ritmos que posteriormente la llevarían a convertirse en una embajadora mundial de la cultura colombiana.
La violencia política obligó a su familia a trasladarse a Bogotá cuando aún era niña. Sin embargo, el vínculo con sus raíces nunca desapareció. Su hijo y percusionista, Marco Vinicio, recordó en declaraciones recogidas por el Ministerio que “ahí se escuchaba pura música de acordeón y son cubano” y que la artista creció rodeada de encuentros musicales que podían extenderse durante varios días.
A lo largo de su carrera, la intérprete llevó la cumbia, el bullerengue, el porro y el mapalé a escenarios de distintos continentes. Uno de los momentos más recordados ocurrió en 1982, cuando participó en los actos relacionados con la entrega del Premio Nobel de Literatura a Gabriel García Márquez en Estocolmo.
Posteriormente llegaron reconocimientos internacionales como el Premio WOMEX en 2006, el Premio Vida y Obra del Ministerio de Cultura en 2011 y el Grammy Latino a la Excelencia Musical en 2013. Además, colaboró con destacados artistas de América Latina y consolidó una trayectoria que la convirtió en referente de la música folclórica.
Su última presentación en vivo tuvo lugar en 2022 durante el Festival Cordillera de Bogotá. Tres años después, Colombia la despide entre cantos, tambores y danzas. En su natal Mompox, el homenaje encabezado por familiares, seguidores y autoridades recordó que el legado de Totó la Momposina seguirá vivo en cada cumbia y en cada expresión cultural que ayudó a preservar y proyectar ante el mundo.
