Barranquilla

“Se reconfiguró el mapa político”: Orlando De La Hoz, nuevo senador del Pacto Histórico, analiza el cambio electoral en el Atlántico

El nuevo senador del Atlántico expone su historia, plantea reformas clave en salud, campo y servicios públicos, y lanza fuertes críticas al modelo actual… mientras advierte que el verdadero reto apenas comienza.

Foto de Orlando De La Hoz, nuevo senador del Atlántico, habla de reformas, poder regional y transformación social.
Suministrada Foto de Orlando De La Hoz, nuevo senador del Atlántico, habla de reformas, poder regional y transformación social.

El barranquillero Orlando De La Hoz se consolidó como una de las nuevas figuras políticas del Atlántico tras lograr una curul en el Senado de la República en las elecciones legislativas de 2026, ocupando la casilla 24 dentro de los 25 escaños alcanzados por el Pacto Histórico.

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Nacido en el barrio Buena Esperanza de Barranquilla, De La Hoz, de 45 años, es filósofo de formación y egresado del Colegio Biffi La Salle. Su trayectoria política comenzó en Bogotá, donde se desempeñó como edil de la localidad de La Candelaria por el Polo Democrático Alternativo, además de ejercer como docente universitario y funcionario público.

Su llegada al Senado se dio tras participar en la consulta interna del Pacto Histórico, realizada el 26 de octubre, en la que obtuvo más de 40 mil votos. Ahora, como parte de una nueva generación de liderazgos, plantea una agenda centrada en reformas sociales, equidad y transformación del modelo institucional en Colombia.


En esta entrevista con PUBLIMETRO Colombia, el senador electo habla sobre su historia, sus propuestas y su visión para Barranquilla, el Caribe y el país.

Pregunta: A tus electores, ¿Quién es Orlando De La Hoz para quienes no lo conocen?

Respuesta:Soy Orlando De La Hoz, un barranquillero de 45 años que viene de una familia popular del barrio Buena Esperanza. Mi historia es la de muchos colombianos que han tenido que salir de su territorio para buscar oportunidades.

A muy temprana edad me trasladé a Bogotá, donde estudié filosofía y comencé un camino en el servicio público. Allí tuve la oportunidad de ser edil de la localidad de La Candelaria, una experiencia que me permitió entender de cerca las problemáticas urbanas y sociales.

También me desempeñé como docente universitario y ocupé distintos cargos en el Estado colombiano, lo que me dio una visión integral de cómo funcionan las instituciones y cuáles son sus fallas.

Pero más allá de los cargos, yo vengo de una tradición política familiar. Mi padre fue militante de la izquierda en el Atlántico y acompañó procesos históricos como el del M-19, que posteriormente transitó a la vida civil y fue clave en la construcción de la Constitución de 1991, una Constitución garantista que amplió derechos y abrió la posibilidad de que hoy tengamos un gobierno alternativo.

Esa historia es la que me trae hoy aquí: representar a las mayorías excluidas, a las comunidades indígenas, a los campesinos y a quienes han estado al margen de las decisiones políticas.

Pregunta: ¿Cuáles serán sus principales áreas de trabajo en el Congreso?

Respuesta:Nuestra principal apuesta es avanzar y profundizar las reformas sociales que el país necesita.

En primer lugar, está la reforma a la salud. Consideramos que el sistema actual ha sido capturado por intereses privados y que se requiere una transformación hacia un modelo de salud preventiva, con presencia territorial y con enfoque en los determinantes sociales.

Cuando hablamos de salud, no hablamos solo de hospitales, sino de condiciones como el acceso a agua potable, alcantarillado, saneamiento básico y una adecuada relación con el medio ambiente. También implica prepararnos frente al cambio climático y sus efectos en la calidad de vida de las personas.

En segundo lugar, impulsaremos una reforma agraria que permita resolver problemas históricos como la concentración de la tierra, la pobreza rural y la falta de oportunidades para los campesinos. Necesitamos una política que dinamice la producción y garantice condiciones dignas en el campo.

Y en tercer lugar, hay un tema clave para la región Caribe: los servicios públicos. Creemos que es necesario revisar el modelo actual, especialmente las leyes 142 y 143, porque han derivado en tarifas elevadas e ineficiencia.

Nuestra propuesta es avanzar hacia una nueva arquitectura institucional que reconozca servicios como el agua y la energía como derechos fundamentales, no simplemente como bienes del mercado. Esto implica mayor participación ciudadana, fortalecimiento de los entes reguladores y una transición hacia energías limpias.

Todo esto debe traducirse en tarifas justas y en una mejor calidad de vida para los usuarios.

Pregunta: ¿Qué planes tiene específicamente para Barranquilla y el Atlántico?

Respuesta:En Barranquilla y el Atlántico hubo un mensaje muy claro en las elecciones: la ciudadanía quiere un cambio frente a la política tradicional.

Si bien es cierto que la ciudad ha tenido avances importantes en infraestructura, también es evidente que persisten profundas desigualdades sociales. Por eso, nuestra prioridad será cerrar esas brechas.

El desarrollo no puede medirse únicamente en obras físicas. Necesitamos fortalecer el bienestar social, lo que implica mejorar los servicios públicos, garantizar acceso a salud, educación, vivienda y generar oportunidades reales para la gente.

Un punto fundamental es la seguridad humana. No basta con aumentar la presencia policial o implementar tecnología. La seguridad también depende de que los jóvenes tengan acceso a empleo, educación, cultura y deporte.

Si no se atienden estas dimensiones, seguiremos viendo fenómenos como la vinculación de jóvenes a estructuras criminales.

Nuestra visión es construir una ciudad más incluyente, donde el crecimiento económico vaya acompañado de justicia social.

Pregunta: ¿Cómo analiza la reconfiguración del mapa político en el Atlántico tras las elecciones de 2026?

Respuesta:Lo que ocurrió en estas elecciones fue una reconfiguración del mapa político. Durante muchos años, el poder estuvo concentrado en ciertas familias y maquinarias políticas, pero eso empezó a cambiar.

Hubo un mensaje muy fuerte contra prácticas como la compra de votos, que es uno de los principales problemas de la democracia colombiana.

Lo que vimos fue que muchas personas, incluso en contextos de presión, decidieron ejercer su voto de manera libre. Eso demuestra que hay una ciudadanía más consciente, que entiende que su voto tiene un impacto en su futuro.

El crecimiento del Pacto Histórico en la región refleja ese cambio. No se trata solo de un triunfo electoral, sino de la emergencia de nuevos liderazgos y de una agenda política distinta.

Ahora el reto es consolidar ese cambio en el nivel local. No basta con tener representación en el Congreso; necesitamos avanzar hacia la conquista de espacios como alcaldías, gobernaciones, concejos y asambleas en 2027.

Solo así podremos garantizar que las transformaciones se traduzcan en resultados concretos para la gente.

Pregunta: ¿Cuál será su mensaje y compromiso con los electores durante su periodo en el Congreso?

Respuesta:Nuestro compromiso es ser una voz firme en defensa de los intereses de la gente.

Vamos a trabajar por reducir la pobreza, cerrar las brechas de desigualdad y garantizar la seguridad alimentaria. También lucharemos por unos servicios públicos dignos, que no representen una carga insostenible para las familias.

La dignidad humana será el eje de nuestra labor. Eso implica garantizar condiciones básicas como el acceso a agua, saneamiento y una vida en condiciones adecuadas.

Además, impulsaremos la producción agraria como motor de desarrollo, promoviendo el acceso a la tierra y mejores condiciones para los trabajadores del campo.

Creemos en una economía equilibrada, donde el sector privado pueda crecer, pero donde también haya oportunidades para quienes históricamente han sido excluidos.

El objetivo final es construir una sociedad más justa, democrática y en paz, donde el desarrollo no sea un privilegio de unos pocos, sino un derecho de todos.


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