Tanques y vehículos blindados de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) fueron desplegados en los alrededores del Palacio de Miraflores, sede del Gobierno venezolano, tras los ataques con misiles registrados durante la madrugada de este sábado 3 de enero en distintos puntos del país. El movimiento militar se produce en medio de un clima de máxima tensión, luego de que el Ejecutivo denunciara una “gravísima agresión militar” contra el territorio nacional.
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A través de un comunicado oficial, el Gobierno de Venezuela atribuyó los ataques al Gobierno de los Estados Unidos y confirmó que el presidente Nicolás Maduro firmó el decreto que declara el estado de Conmoción Exterior en todo el territorio nacional. Según el Ejecutivo, esta medida excepcional busca preparar al país ante un escenario de guerra y garantizar la defensa de la soberanía nacional.
El documento señala que las explosiones no se limitaron a Caracas, donde se reportaron detonaciones cerca de instalaciones estratégicas, sino que también afectaron a los estados Miranda, Aragua y La Guaira, impactando tanto zonas militares como áreas civiles. Desde el Palacio de Miraflores se denunció que la ofensiva tendría como propósito “quebrar por la fuerza la independencia política de la nación” y facilitar el control extranjero sobre recursos estratégicos, entre ellos el petróleo, el gas y los minerales.
Refuerzo de seguridad y despliegue integral
El despliegue de tanques en el centro de Caracas forma parte de una respuesta inmediata de seguridad, enmarcada en la orden presidencial de activar el Comando para la Defensa Integral de la Nación. El comunicado oficial también establece la puesta en marcha de la denominada “fusión popular-militar-policial” en todos los estados y municipios del país, una estrategia que busca articular a las fuerzas armadas, los cuerpos de seguridad y las organizaciones sociales.
“El Presidente Nicolás Maduro ha firmado y ordenado la implementación del Decreto que declara el estado de Conmoción Exterior (…) para pasar de inmediato a la lucha armada. Todo el país debe activarse para derrotar esta agresión imperialista”, señala textualmente el pronunciamiento difundido por el Ejecutivo.
Las autoridades venezolanas sostienen que los hechos responden a un intento de cambio de régimen, presuntamente impulsado desde Washington con el apoyo de sectores internos, y advierten que la respuesta del Estado será “contundente y sostenida” mientras persista lo que consideran una amenaza directa a la soberanía nacional.
Acciones diplomáticas y llamado a la movilización
En el plano internacional, el Gobierno anunció que apelará al artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, que reconoce el derecho a la legítima defensa de los Estados frente a agresiones armadas. Asimismo, informó que elevará denuncias formales ante el Consejo de Seguridad de la ONU, la CELAC y el Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), a través de la denominada Diplomacia Bolivariana de Paz.
El comunicado concluye con un llamado a la movilización social bajo la consigna “Pueblo a la calle”, evocando figuras históricas del proceso bolivariano y citando al fallecido expresidente Hugo Chávez para convocar a la población a la “unidad, lucha, batalla y victoria” frente a lo que el Gobierno define como una “guerra colonial” contra Venezuela.
