La historia de Benilda Rocha es la de una madre que se aferró durante cuatro meses a la esperanza de encontrar con vida a su hijo Miguel Ángel Rocha Zuriquez, pero terminó enfrentándose a la noticia más devastadora. Desde su casa en el sector Ciudadela La Paz, en El Pozón (Cartagena), Benilda mira al cielo entre lágrimas, intentando entender cómo la búsqueda incansable terminó en una morgue en Panamá, muy lejos de lo que alguna vez imaginó.
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Miguel Ángel, de 25 años, había desaparecido el 12 de julio, fecha en la que su familia perdió todo contacto con él. En su corazón, Benilda guardaba la ilusión de que su hijo estuviera en algún lugar del continente, sin poder comunicarse, pero vivo. Sin embargo, esa esperanza se desvaneció cuando las autoridades panameñas informaron que el joven había sido encontrado sin vida mientras intentaba avanzar en su travesía migratoria hacia Estados Unidos, un viaje que hizo de manera irregular.
Dolor en Cartagena: la búsqueda de Miguel Ángel Rocha revela un desenlace desgarrador
Todo comenzó el 27 de mayo, cuando Miguel Ángel tomó una decisión repentina. Según contó su madre, él llevaba varios años trabajando en la empresa Bimbo, en Bogotá, ciudad donde vivía y tenía su vida organizada. Pero ese día dejó todo atrás, incluso un carro que quedó abandonado en una calle, para emprender el camino hacia el norte. Durante el trayecto conversaron algunas veces, pero después el silencio se volvió inquietante.
Benilda relató que Migración Panamá lo detuvo cuando intentaba cruzar la zona de El Darién, una de las rutas más peligrosas para los migrantes. Sin embargo, el 11 de julio fue liberado. “Habían dicho que lo iban a deportar a Antioquia, pero no fue así, lo dejaron en Panamá”, recordó. Al día siguiente lograron hablar de nuevo: “Me dijo que se iba en un bus para Costa Rica, pero que unos tipos lo bajaron del bus y se lo llevaron a otro sitio”. Esa fue la última vez que escuchó su voz.
Desde entonces, la familia inició una intensa búsqueda. Usaron redes sociales, contactaron autoridades de Colombia y Panamá, y pidieron ayuda a quienes pudieran aportar información. El 7 de noviembre, la madre recibió una llamada desde Panamá informándole que habían hallado un cuerpo que podría ser el de Miguel Ángel. Aun así, la familia exigió una confirmación oficial.
La Oficina de Cooperación Internacional de la Alcaldía Mayor de Cartagena intervino, brindando apoyo a la familia. El alcalde Dumek Turbay garantizó acompañamiento y gestión para agilizar los trámites. Gracias a esto, una hermana de Miguel viajó con una delegada de la Alcaldía a Panamá, donde finalmente identificaron el cuerpo.
Según la información obtenida, Miguel Ángel habría sido asesinado el 14 de julio, apenas dos días después de su última llamada. Fue hallado cerca de un río y trasladado a Medicina Legal. Debido al avanzado estado de descomposición, la familia decidió realizar la cremación para traer sus cenizas a Cartagena y darle un adiós digno.
La tragedia de Miguel Ángel se suma a las historias de miles de migrantes que arriesgan su vida en búsqueda de oportunidades.
