Tecnología

Desechos tecnológicos: Una bomba de tiempo que nos está cogiendo ventaja

De acuerdo con cifras del DANE, Colombia produce al año unas 130.000 toneladas de basura electrónica.

Consecuencias de desechos tecnológicos

La contaminación de playas por desechos tecnológicos es un problema creciente en muchas partes del mundo. Este tipo de contaminación incluye dispositivos electrónicos desechados, cables, baterías, y otros componentes tecnológicos que son arrojados incorrectamente al medio ambiente. Estos desechos pueden provenir de diversas fuentes, como residuos industriales, descargas ilegales, vertederos mal gestionados y prácticas de eliminación inadecuadas por parte de los consumidores.

A lo anterior se suma que durante décadas se ha comprobado que las grandes corporaciones emplean técnicas como ‘la obsolescencia programada’ para que los dispositivos tecnológicos tengan que ser cambiados entre 5 y 6 años aproximadamente, lo que a su vez hace que la generación de residuos tecnológicos sea cada vez más visible y con mucha más intensidad.

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Si bien es cierto que dentro de la conversación hay varios actores en los cuales debería recaer la responsabilidad, otra de las problemáticas latentes dentro de esta cadena es que el reciclaje de los desechos tecnológicos conlleva grandes retos debido a que los procesos de manipulación para que sean reutilizados son costosos y peligrosos.

Para hacerse un imaginario, de acuerdo con Greenpeace cada año se fabrican más de 160 millones de nuevas computadoras portátiles, lo que hace que la industria de TI sea responsable del 2% de las emisiones que producen el cambio climático igualando a toda la industria de las aerolíneas. Y hablando puntualmente del caso de Colombia, la generación de residuos electrónicos también conocidos como e-waste, alcanzó las 34 mil toneladas métricas en 2021. Durante ese año, Colombia se posicionó como uno de los mayores generadores de basura electrónica en América Latina y el Caribe.

En diálogo con PUBLIMETRO COLOMBIA, Tatiana Céspedes, coordinadora de campañas para Greenpeace Colombia, explicó que aunque en la cadena de producción, distribución, compra y venta de tecnologías, los actores responsables son miles, quienes entran a jugar un papel gigantesco en el proceso son las potencias mundiales como Estados Unidos, Japón, China y demás, que contribuyen a lo que se denominada ‘la importación de residuos electrónicos’ y básicamente consiste en sacar de sus países aparatos obsoletos para distribuir en países con menos desarrollo.

Hay algunos gobiernos como el de Colombia que han adoptado medidas para regular la generación de desechos y hacer una gestión controlada. Sin embargo, la responsabilidad recae en todos. Hay empresas que están tratando de recuperar dispositivos viejos para hacer un tratamiento adecuado de todos estos residuos; y como usuarios, está el no caer en cambiar por cambiar los electrodomésticos y dispositivos, alentando el consumismo”, explicó Céspedes.

Cabe destacar que desde el 2013 en el país rige la Ley 1672 de “Gestión de los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos”. Esta insta a las empresas que comercializan estos aparatos a gestionar su reciclaje y brindar al consumidor espacios para su recolección. Sin embargo ante semejante volumen se necesitan muchas organizaciones para que ayuden con la gestión.

¿Cuáles son las consecuencias ambientales de los desechos tecnológicos?

De acuerdo con estudios de Greenpeace, para fabricar un microchip (fundamental en ordenadores, tablets, etc), se necesitan 1,2 kg de combustibles fósiles, 20 litros de agua y 72 g de productos químicos diversos. Ahora imagínese una producción masiva de millones de celulares., el impacto de esto es irreversible, no solo porque se tiene que disponer de lo mencionado anteriormente; sino que además, se suma la búsqueda y exploración de metales como el litio y cobre.

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Según Céspedes, “los materiales con los que se producen los dispositivos tecnológicos son altamente tóxicos y contaminantes. Pueden permanecer años y años, extraerlos genera un daño ambiental irreparable. Actualmente, se están degradando los suelos de todos los ecosistemas, se están contaminando las aguas de los ríos que posteriormente llegan a los océanos y se afecta la vida marina”.

¿Qué prácticas deberíamos tener como consumidores?

Naciones Unidas calcula que para 2040, las emisiones de carbono provenientes de la producción y el uso de aparatos electrónicos representarán el 14% de las emisiones totales. Esto es la mitad del sector de transporte hoy en día. Por lo que, podemos ayudar a mitigar el daño con acciones puntuales como:

  • Evitar la generación de residuos electrónicos a partir de hacer un consumo responsable y extender el tiempo de vida de los aparatos electrónicos que ya tenemos.
  • Si sus aparatos presentan alguna falla por el uso o requieren alguna actualización, preguntar a una persona experta si puede repararse y actualizarlo. No desecharlo a la primera falla.
  • En algunas ciudades, los gobiernos locales también han implementado programas que favorecen las donaciones de aparatos electrónicos. En ese mismo orden, también vale la pena estar atento a campañas de empresas y demás que buscan recolectar dispositivos tecnológicos viejos.
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