La representante a la Cámara, Jennifer Pedraza, considerada una de las fichas políticas y programáticas más cercanas al exgobernador Sergio Fajardo, sacudió el tablero político nacional al anunciar de manera oficial que depositará su voto por el senador Iván Cepeda en la contienda presidencial. La congresista del partido Dignidad y Compromiso, quien se ha consolidado en el Capitolio como una de las figuras más influyentes, justificó su determinación como una medida de contención urgente para evitar que el abogado Abelardo de la Espriella acceda a la Casa de Nariño.
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En declaraciones públicas, Pedraza detalló los argumentos que la llevaron a apartarse de la opción del voto en blanco, una postura tradicional dentro de un sector del centro político colombiano. La legisladora enfatizó que, a pesar de las profundas e irreconciliables diferencias que mantiene con Cepeda y con el proyecto general del Pacto Histórico, la preservación de las garantías democráticas fundamentales inclinó la balanza en esta coyuntura electoral.
Pedraza lanzó una fuerte advertencia sobre los riesgos institucionales y de seguridad que, bajo su perspectiva, encarna la candidatura de Abelardo De la Espriella. La representante cuestionó los pilares discursivos del jurista y manifestó su alarma en torno a sus posturas sobre los derechos civiles, la equidad de género y la libertad de prensa, estableciendo un límite categórico frente a lo que considera una amenaza explícita a la democracia, el libre porte de armas y la continuidad de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).
“A pesar de las diferencias que tengo con Iván Cepeda, tenemos una muy importante coincidencia. Es que no planteamos destripar a quien piensa diferente. En un eventual gobierno de Cepeda podría ser una voz crítica que defienda los derechos de la gente y que denuncie la corrupción sin que mi vida esté en riesgo”, dijo Pedraza.
Este pronunciamiento de Pedraza marca un hito de autonomía frente a la jefatura natural de su sector político. Mientras la congresista decidió tomar partido de manera abierta y directa en las urnas para frenar a la derecha, el excandidato presidencial Sergio Fajardo ha mantenido una postura de neutralidad frente a las opciones finales, evitando alinearse con un bando en específico dentro de la presente polarización presidencial. Esta divergencia subraya que el respaldo de la parlamentaria responde a una urgencia personal e institucional y no a una directriz unificada de su colectividad.
Críticas directas y sin tregua al legado de Gustavo Petro
El apoyo condicionado a Iván Cepeda no se traduce en un cheque en blanco ni en una reconciliación con la actual gestión del Ejecutivo. Pedraza aprovechó el espacio para ratificar su rechazo a las políticas de la administración Petro en materias clave como salud, energía y seguridad, recordando sus denuncias legislativas sobre escándalos de corrupción. Entre estos, mencionó explícitamente el caso de los títulos falsos de Juliana Guerrero, calificando la gestión general como una traición al mandato social de cambio.
Para la representante, el candidato del oficialismo debió desmarcarse oportunamente de la “pésima herencia” del gobierno de turno, dejando claro que su apoyo en las urnas constituye una exigencia de cumplimiento y de ningún modo un acto de sumisión:
“Mi voto a Iván Cepeda es ante todo una exigencia para que cumpla lo que promete y una claridad de que un voto no es obediencia. Más allá de mi voto estaré en el Congreso para defender los derechos de la gente y para que si Iván reitera los errores de Petro, encuentre en mí una voz que no tiembla para denunciar lo que haya que denunciar”.
