Durante la tarde de este miércoles 10 de junio, el Senado de la República aprobó en cuarto y último debate el proyecto de ley que prohíbe la mutilación genital femenina en Colombia. La iniciativa contaba con el apoyo de múltiples fundaciones, organizaciones defensoras de derechos humanos y representantes de comunidades indígenas.
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“Con esta aprobación, la Ley pasa a sanción presidencial. Este proyecto fue construido de manera conjunta entre congresistas, organizaciones, universidades, el Ministerio del Interior, académicos, organizaciones sociales y contó también con una participación especial de las mujeres de la comunidad Embera”, puntualizó el equipo de la representante a la Cámara Jennifer Pedraza a través de un comunicado de prensa.
Entre otras cosas, la congresista destacó que la iniciativa tiene un enfoque preventivo y cultural que se aleja de una visión punitivista de esta práctica, que aún se presenta en varias comunidades indígenas del país. El fin último de la ley es, más allá de toda duda, centrarse en proteger a las víctimas y niñas que están en riesgo de sufrir la ablación.
“Esta aprobación representa un mensaje claro del Estado colombiano: las niñas tienen derecho a crecer libres de violencias y prácticas que atenten contra su cuerpo y su futuro. La eliminación de la mutilación genital femenina es un paso fundamental hacia la igualdad y la justicia social”. advirtió la Fundación PLAN International, dedicada a la defensa de los derechos de niños y niñas, a través de un pronunciamiento.
Más de 98 víctimas desde el 2024
De acuerdo con las cifras compartidas por la Fundación PLAN, tomadas del Sistema Integrado de Información sobre Violencias de Género, solo entre enero de 2024 y marzo de 2026, se han presentado 98 casos de niñas víctimas de mutilación genital femenina en Colombia.
“El 56% de los casos corresponde a niñas entre 0 y 5 años, lo que evidencia una alta afectación en la primera infancia y la necesidad de fortalecer su protección”, indicó la organización.
Así mismo, se sabe que de cada diez casos de este flagelo, ocho se producen en el hogar de las víctimas, con lo cual la fundación señaló que es clave implementar estrategias comunitarias.
