La representante a la Cámara, María Fernanda Carrascal, desató una tormenta política al calificar como “uno de los mayores embustes” la actual bandera de campaña del candidato presidencial Abelardo de la Espriella. La congresista arremetió directamente contra el discurso de defensa de la propiedad privada promovido por el abogado, exponiendo su largo historial como defensor de actores armados y políticos condenados por paramilitarismo, un fenómeno responsable del mayor robo masivo de tierras en la historia de Colombia.
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A través de una contundente declaración pública, Carrascal evidenció la profunda contradicción entre las promesas electorales del candidato por el movimiento Defensores de la Patria y sus antecedentes profesionales, cuestionando su legitimidad para hablar de seguridad y patrimonio.
El historial judicial que desmorona la campaña de “mano dura”
La denuncia pública detalló los nombres que han marcado la carrera del penalista, demostrando que su círculo profesional estuvo ligado a las estructuras que ejecutaron expropiaciones violentas en el territorio nacional. Carrascal recordó que el abogado fue el apoderado legal de figuras como Jorge Visbal Martelo, que fue Expresidente de Fedegán, condenado por sus comprobados vínculos con el paramilitarismo, Rocío Arias y Eleonora Pineda, unas excongresistas sentenciadas por el escándalo de la parapolítica.
Para la representante, el hecho de que el aspirante presidencial se autoproclame protector de los bienes ciudadanos es insostenible.
“Y el paramilitarismo perpetró el peor atentado contra la propiedad privada en la historia de Colombia: casi siete millones de hectáreas despojadas a sangre y fuego al campesinado. Eso es lo que representa De la Espriella.”, aseguró categóricamente en su pronunciamiento.
Además, enfatizó que el abogado presuntamente llegó a dirigir fundaciones ideológicas de estos grupos armados y admitió con orgullo que habría sido paramilitar.
La herida abierta del despojo de tierras campesinas
El impacto de estas acusaciones recae directamente sobre una de las crisis sociales más severas del país. La cifra de siete millones de hectáreas denunciada por la congresista representa para el progresismo a miles de familias campesinas desplazadas, torturadas y obligadas a abandonar sus fincas bajo la presión de los fusiles.
Este despojo forzado de predios rurales motivó la creación de entidades como la Unidad de Restitución de Tierras. Al vincular el pasado del candidato con los responsables de esta tragedia humanitaria, la crítica despoja la discusión de la simple retórica de campaña y la traslada a la cruda realidad de las víctimas del conflicto armado que aún exigen justicia y la devolución de sus parcelas.
El bloque político que se anticipa para derrotarlo en 2026
La controversia le sirvió como plataforma para lanzar un ultimátum electoral de alto calibre. Frente a la figura de De la Espriella, a quien catalogó frontalmente como parte de los “extremistas”, Carrascal propuso la creación urgente de un gran acuerdo democrático de cara a los comicios presidenciales.
En su mensaje, la dirigente destapó sus cartas y alianzas, que no son secreto para nadie, al mencionar explícitamente a los senadores Iván Cepeda y Aida Quilcué. Según la legisladora, este naciente bloque político buscará consolidar un gobierno enfocado en la defensa real de los derechos y las libertades de la población, marcando una barrera definitiva contra el proyecto de derecha dura, reducción del Estado y negacionismo que impulsa el abogado. La disputa por la Casa de Nariño ya impone la memoria histórica como un factor innegociable en las urnas.
