Usuarios del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) en Bogotá le ha tocado escalar las registradoras piso-techo ante la imposibilidad de atravesarlas de forma regular. Un reciente video expuso cómo los pasajeros, ante la estrechez de los dispositivos instalados para frenar a los colados, terminan “encaramándose” sobre la estructura para lograr ingresar a los buses zonales.
Las imágenes muestran a varios ciudadanos que, al verse bloqueados por el mecanismo de tubos amarillos, utilizan los soportes horizontales inferiores a modo de escalera. Impulsando su peso, elevando todo su cuerpo hasta la parte superior de la cabina y cruza la registradora por el reducido espacio que queda cerca del techo. Esta maniobra, ejecutada frente al conductor y los demás ocupantes, evidencia los problemas diarios a los que se enfrentan quienes pagan su pasaje.
Las modificaciones implementadas por TransMilenio y empresas concesionarias de este sector han transformado el abordaje en un reto físico. Poblaciones con movilidad reducida, mujeres embarazadas, adultos mayores, personas de talla grande o ciudadanos que viajan con niños y paquetes reportan incidentes constantes. Hasta el momento TransMilenio no se ha pronunciado sobre el hecho sí fue falla del sistema o de un presunto acto de evadir el pasaje.
Este no ha sido el único caso, semanas atrás, una denuncia ciudadana alertó sobre una usuaria de la ruta 634 que quedó mecánicamente atrapada junto a su bebé en el torniquete, situación que obligó al conductor a detener el vehículo y rescatar al menor por la parte superior de la estructura.
El dilema operativo: control de la evasión frente al riesgo de los pasajeros
La instalación de los torniquetes responde a una contingencia financiera documentada por la Personería de Bogotá, entidad que calcula que cerca de 520.000 personas acceden diariamente al sistema sin pagar. Pese a las cifras de pérdidas, distintos sectores políticos exigen soluciones que no vulneren los derechos fundamentales.
Desde el Concejo de Bogotá, cabildantes como Fabián Puentes han solicitado la revisión inmediata de la medida tras proyectar en plenaria casos de familias enteras a punto de caer al intentar cruzar los tubos. En paralelo, el representante a la Cámara Gabriel Becerra también ha señalado mediante sus plataformas digitales que la infraestructura actual ignora la diversidad física de los ciudadanos y carece de un enfoque de accesibilidad universal, exponiendo a los adultos mayores a situaciones peligrosas.
¿Qué opciones tienen los usuarios con dificultades de acceso?
Frente a la lluvia de quejas en los más de 7.000 paraderos de la capital, los lineamientos del sistema indican que el ingreso óptimo al dispositivo debe realizarse de forma lateral. Cuando un ciudadano, por su contextura física o por los elementos que transporta, no logra pasar la barrera física, el protocolo dicta que el operador del bus tiene la obligación de habilitar una de las puertas auxiliares, siempre y cuando el pasajero valide previamente su tarjeta TuLlave.
En la práctica, las denuncias apuntan a que los tiempos de abordaje se extienden y la tensión entre los conductores y los viajeros aumenta constantemente en los paraderos. El Distrito mantiene la política gradual de instalación tecnológica para recuperar el recaudo, mientras los usuarios exigen rediseños que garanticen una movilidad digna y sin barreras físicas extremas pues pagan un pasaje el cual debe brindar ciertas garantías.
