El presidente Gustavo Petro calificó como un “campo de concentración” el centro de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Misuri, Estados Unidos, donde el joven colombiano Brayan Rayo Garzón se quitó la vida. El connacional, de 26 años, permanecía aislado luego de dar positivo para COVID-19 y sus reiteradas peticiones para recibir atención psicológica y contactar a su madre fueron ignoradas por los guardias del recinto.
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A través de su cuenta de X, el mandatario colombiano exigió acciones diplomáticas inmediatas y cuestionó duramente las políticas migratorias de la administración estadounidense. “Se suicidó un joven colombiano en un campo de concentración de ICE del gobierno estadounidense. Quería llamar a su mamá y no se le permitió. Decidió el suicidio”, publicó el jefe de Estado.
En su mensaje, Petro ordenó a la Cancillería entregar una nota de protesta oficial y pidió al gobierno de EE. UU. reflexionar sobre cómo su política de inmigración “está matando a estadounidenses y a latinoamericanos”, rindiendo además un homenaje en nombre de la juventud colombiana a la memoria de Rayo Garzón.
Aislamiento, COVID-19 y una llamada negada
De acuerdo con expedientes judiciales reportados por Associated Press (AP), la captura de Rayo ocurrió en marzo de 2025, cuando la policía de San Luis lo detuvo por intentar pagar en una tienda de cigarrillos electrónicos parece ser con una tarjeta robada, la cual le habría entregado un conocido. Inmediatamente, el ICE asumió su custodia.
Pese a que un informe interno de la agencia, revelado por la agencia, lo catalogaba como un individuo de “bajo riesgo” para la seguridad pública, las autoridades migratorias ordenaron recluirlo en la cárcel del condado de Phelps, a unos 160 kilómetros de la ciudad.
En todo este proceso, documentos obtenidos durante una investigación de AP revelan múltiples fallas en los protocolos de atención. El colombiano presentaba dificultad respiratoria y solicitó apoyo en salud mental desde su ingreso.
Una enfermera lo evaluó usando un traductor portátil y pospuso su cita médica. Días después, al confirmarse su contagio de coronavirus, fue confinado en una celda de bloques de cemento y se le prohibió realizar su llamada nocturna a su madre, Adriana Garzón. En su cuarto día de encierro, Rayo pasó notas manuscritas por debajo de la puerta. “Sé que tienes familia y sabes que se preocupan por nosotros”, escribió en español a un guardia. Menos de una hora después, fue hallado inconsciente en su cama.
Cifras récord: la crisis en los centros de detención
Este deceso expone una crisis sistemática en el sistema penitenciario migratorio. Una investigación de AP constató que al menos 10 hombres se han suicidado bajo custodia del ICE desde enero de 2025, una cifra sin precedentes para la agencia. Nueve de las víctimas eran hispanos, con una edad promedio de 32 años, y siete de ellos carecían de antecedentes penales por delitos violentos.
Lauren Bies, subsecretaria interina del Departamento de Seguridad Nacional, aseguró a AP que el personal cumple los protocolos y que las muertes por suicidio bajo custodia son “extremadamente raras”. Sin embargo, especialistas médicos contradicen esta postura oficial.
Homer Venters, exdirector médico de las cárceles de Nueva York, indicó a la agencia de noticias que este incremento refleja graves fallas operativas. “Si durante la evaluación inicial se detectan señales de alerta, no se toman medidas que reduzcan el riesgo de una muerte evitable”, sentenció Venters, detallando que la falta de atención oportuna exacerba el temor y la impotencia de los detenidos.
