Una operación militar por aire y tierra desplegada el 22 de mayo en la vereda Palmichal de Briceño, Antioquia, dejó a una integrante de las disidencias de las Farc fallecida y a dos altos mandos heridos. Se trata de alias Chalá y alias Macho Viejo, objetivos de alto valor de la Estructura 36 y presuntos responsables de la desaparición, tortura y asesinato con tiro de gracia del periodista Mateo Pérez Rueda, ocurrido el pasado 5 de mayo.
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La ofensiva del Ejército Nacional, planeada durante diez días y ordenada desde el Ministerio de Defensa, irrumpió directamente en el campamento disidente. Las labores de inteligencia indican que ambos cabecillas lograron evadir el cerco inicial huyendo a caballo, para luego ser trasladados en motocicletas hacia la zona rural del corregimiento de Puerto Valdivia. Durante el cruce de disparos falleció una mujer que conformaba el anillo de seguridad y que, según reportes preliminares, parece ser que era la compañera sentimental de “Chalá”.
Fractura criminal y un posible traición interna
El rastreo de la Fuerza Pública fue posible gracias a una profunda división al interior del grupo armado. El asesinato de Pérez, quien se había adentrado en la zona rural para documentar los impactos del conflicto en la población civil, se ejecutó presuntamente sin autorización del máximo cabecilla, alias Calarcá.
Fuentes de inteligencia militar confirmaron que un subordinado de la misma estructura, identificado como alias Santiago, instrumentalizó a civiles para filtrar las coordenadas y rutinas de Chalá. El autodenominado Bloque Magdalena Medio habría ordenado eliminar a los responsables del crimen del comunicador por el malestar generado en las filas.
Recompensas por la cúpula de la Estructura 36
El jefe de la cartera de Defensa fue categórico respecto a la ofensiva y citó el compromiso del Estado con el esclarecimiento del crimen. “No pararemos hasta que los asesinos del periodista Mateo Pérez, respondan ante la justicia”, sentenció el ministro Pedro Sánchez, enviando además un mensaje directo a los habitantes del Norte y Bajo Cauca antioqueño. “A las comunidades les decimos con claridad: no vamos a detenernos hasta recuperar plenamente la tranquilidad y la seguridad de esta región. Ningún criminal estará por encima de la vida, la libertad y la paz de los colombianos”.
Para agilizar las capturas, el Gobierno actualizó el cartel oficial. Se ofrecen hasta COP 500 millones por alias Chalá y COP 100 millones por Macho Viejo, Santiago, Emanuel y Lobo. La cifra asciende a COP 640 millones por alias Primo Gay, principal líder de estas disidencias en la subregión, acusadas de someter a la población a extorsiones y terrorismo.

Tensión social y asonadas en la región
El impacto del combate ha recaído directamente sobre la comunidad de Briceño. El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, advirtió a través de su cuenta de X que el grupo ilegal está presionando a los habitantes. “Algunos pobladores estarían siendo instrumentalizados por las Farc para que los uniformados no saquen los cuerpos de los bandidos”, indicó el mandatario departamental.
Esta estrategia busca forzar el retiro de las tropas, que actualmente mantienen la zona acordonada y realizan sobrevuelos con aeronaves no tripuladas de detección térmica para recapturar a los fugitivos.
