A primera hora de este viernes 22 de mayo de 2026 en el corregimiento de Villacarmelo sucedió una emergencia vial en el kilómetro 12. Un vehículo de transporte rural, operando como ruta escolar, derrapó sobre la carretera y se precipitó decenas de metros hasta el lecho de una quebrada. El impacto cobró la vida del conductor en el acto y dejó con lesiones de consideración al parecer a tres estudiantes menores de edad y a su maestra acompañante.
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La víctima mortal fue identificada preliminarmente por las autoridades como un hombre de 68 años. La destrucción de la cabina del automotor imposibilitó cualquier maniobra de reanimación por parte del primer anillo de emergencia. Simultáneamente, los equipos paramédicos lograron extraer del cauce a los dos niños, a la niña y a la mujer adulta, quienes fueron estabilizados en el terreno y trasladados bajo código de urgencia hacia clínicas del sur de Cali para evaluar la gravedad de sus traumatismos.
Rescate interdisciplinario en la topografía de la quebrada
La inclinación del barranco y las condiciones del terreno exigieron el despliegue de un bloque operativo conformado por bomberos, agentes de tránsito y personal médico. Al descender a la zona cero, el cabo José Álvaro Cárdenas, adscrito al Cuerpo de Bomberos Voluntarios, confirmó el hallazgo: “Observamos un vehículo tipo guala sobre el río y una persona sin signos vitales que al parecer era el conductor”.
Para garantizar la cadena de custodia y el peritaje técnico, la Secretaría de Movilidad activó un protocolo especial. Los investigadores viales evalúan múltiples escenarios para determinar el origen del siniestro. Las primeras hipótesis apuntan a un abanico de posibilidades que incluyen una falla mecánica en los frenos, exceso de velocidad o la inestabilidad de un pavimento liso producto de las recientes lluvias.
Esta última variable encendió el malestar de la población de Villacarmelo. Líderes de la zona manifestaron que el avanzado estado de deterioro del asfalto en este corredor ya había sido notificado a la Alcaldía. Según relatan los habitantes, la falta de intervención técnica convierte el tránsito de estos camperos en un riesgo diario para los campesinos y la comunidad educativa.
Las repercusiones del siniestro escalaron al plano del control político. El concejal Roberto Ortiz calificó de impostergable una revisión integral de los mecanismos de movilidad en la montaña caleña, donde el sistema masivo MIO no tiene cobertura. El cabildante exigió una intervención urgente de las autoridades para renovar y auditar la flota de transporte alternativo, buscando salvaguardar la integridad de las poblaciones rurales.
