El Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia ordenó la salida inmediata de Ariel Percy Molina Pimentel, encargado de la oficina de la embajada de Bolivia en Bogotá. Esta medida responde de forma recíproca a la decisión previa del gobierno de Rodrigo Paz de expulsar a la embajadora colombiana Elizabeth García y declararla persona non grata.
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La determinación escala las tensiones bilaterales y reduce la representación de ambos países a su nivel más bajo. Para sustentar jurídicamente la expulsión de Molina Pimentel, el Gobierno nacional recurrió al marco legal global e invocó de manera directa los tratados internacionales vigentes en la materia.
Medida basada en la reciprocidad internacional
La Cancillería colombiana formalizó la decisión a través de un comunicado oficial emitido este 20 de mayo. En el documento se especifica que la acción se tomó “considerando la reciente decisión adoptada por el Gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia en relación con la permanencia de la Embajadora de Colombia en este Estado”.
A raíz de este hecho, la cartera de exteriores aplicó las herramientas contempladas en los acuerdos globales de inmunidad y comportamiento diplomático: “Con base en lo dispuesto en el artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, se vio precisado a declarar, por reciprocidad, la conclusión de sus funciones al señor Ariel Percy Molina Pimentel, Encargado de Oficina de la Embajada del Estado Plurinacional de Bolivia en Colombia”.
Defensa ante acusaciones de injerencia política
El choque entre las dos capitales aumentó debido a los señalamientos políticos. Ante esto, las autoridades de Bogotá negaron rotundamente haber intervenido de cualquier manera o tener intenciones de desestabilizar la agenda interna o los procesos del país andino.
“El Ministerio de Relaciones Exteriores enfatiza que, no ha mediado por parte de ningún funcionario o miembro del Gobierno nacional, el interés o el propósito de inmiscuirse en los asuntos internos de Bolivia, y, consecuentemente, ratifica su compromiso con los principios de igualdad soberana(...) la solución pacífica de las controversias; y el respeto a la integridad territorial”, dice textualmente el pronunciamiento emitido por la entidad.
El futuro de los canales diplomáticos
A pesar del retiro forzado de sus máximos representantes, la administración colombiana dejó una ventana abierta para colaborar en la estabilidad de la región, aunque bajo estrictas condiciones de soberanía y respeto mutuo. El Palacio de San Carlos aclaró el panorama sobre un eventual apoyo en territorio boliviano.
Al respecto, la Cancillería señaló que “Colombia mantiene su disposición de acompañar, siempre a solicitud del Gobierno boliviano, iniciativas en favor de la paz, el diálogo político, las vías institucionales, la participación ciudadana y la observancia de los derechos humanos y las libertades fundamentales, con sujeción a los principios y normas del derecho internacional”.
Finalmente, el gobierno colombiano recordó el peso de la historia común entre ambos pueblos, manifestando su intención de mantener abiertos los nexos históricos en la medida en que las circunstancias lo permitan. “El Ministerio de Relaciones Exteriores reafirma los históricos vínculos de fraternidad y cooperación que unen a las naciones colombiana y boliviana, sustentados en valores compartidos de respeto, reciprocidad y entendimiento mutuo, y reitera el compromiso del Gobierno de Colombia de preservar disponibles los canales diplomáticos por los que se ha conducido”.
