El debate sobre el uso de dispositivos móviles en las aulas colombianas ha dado un giro determinante. Tras los exitosos resultados del estudio ‘Desconectar para conectar’, liderado por la Unión de Colegios Internacionales (Uncoli), el Ministerio de Educación Nacional ha fijado su postura sobre la restricción de estos dispositivos, equilibrando la autonomía escolar con la necesidad de proteger la salud mental de los menores.
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La medida, que inicialmente fue adoptada por un grupo selecto de instituciones privadas, ha mostrado beneficios tangibles en los niveles de atención, participación y reducción de distracciones dentro del salón de clases.
Los efectos adversos: ¿Por qué restringirlos?
La preocupación de las autoridades educativas y asociaciones de padres no es infundada. Diversas investigaciones señalan que la presencia permanente de smartphones en la jornada escolar actúa como un catalizador de problemas complejos:
- Salud Mental: Aumento de comportamientos adictivos y ansiedad.
- Convivencia: Incremento de casos de bullying y cyberbullying.
- Rendimiento: Disminución drástica en la calidad de las interacciones sociales y el interés por la actividad física.
Lo que dicta la Ley 2170 de 2021
A pesar del clamor por una prohibición total, el marco legal colombiano bajo la Ley 2170 de 2021 establece que las herramientas tecnológicas deben facilitar los procesos de aprendizaje. No obstante, el Artículo 2 de esta norma abre la puerta a la restricción excepcional.
Para que un colegio pueda limitar el uso de celulares en horarios o lugares específicos, debe contar con el aval del Comité Escolar de Convivencia y del Consejo Directivo. Esta autonomía permite que cada institución adapte su manual de convivencia según sus necesidades particulares y situaciones de riesgo detectadas.
¿Habrá una medida nacional obligatoria?
Para este 2024, el Ministerio de Educación ha sido cauteloso. Si bien respeta y reconoce la decisión de Uncoli debido a los efectos negativos de las pantallas en el desarrollo psicosocial, la cartera educativa señaló que no habrá una prohibición extensiva inmediata para todos los colegios del país.
Antes de generalizar la medida, el Gobierno Nacional enfatizó en la necesidad de adelantar:
- Espacis de diálogo: Mesas de concertación con rectores y profesores.
- Participación familiar: Inclusión de padres y estudiantes en la toma de decisiones.
- Definición de momentos: Establecer con claridad en qué horarios la restricción es necesaria y en cuáles la tecnología puede ser aliada pedagógica.
Por ahora, la pelota está en el campo de la autonomía institucional. Mientras los colegios privados avanzan hacia entornos “libres de celular”, el sector oficial inicia un camino de transición basado en la concertación y el bienestar estudiantil.
