Las empresas colombianas que venden sus productos en Estados Unidos tendrán un cambio con lo que sería una nueva carga tributaria en las aduanas. El presidente Donald Trump ordenó aplicar un incremento automático a los aranceles globales, elevándolos del 10 % al 15 %. La medida castiga a las exportaciones nacionales con un impuesto adicional del 5 %, un movimiento ejecutado por la Casa Blanca como una especie de maniobra ante una derrota legal en su país.
El sorpresivo aumento no requiere de trámites legislativos adicionales y entró en vigor al instante. Según la información que reveló el mismo mandatario de la Casa Blanca, la decisión de aplicar este 15 % ocurre un día después de que la Corte Suprema de Estados Unidos anulara la política de cobros que Trump venía aplicando bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA).
¿Por qué Colombia le afecta el impacto de un pleito interno?
Los productos que salían desde los puertos colombianos hacia el mercado estadounidense estaban sobre una base general del 10 %. Al caerse esta tarifa por orden del alto tribunal, la Casa Blanca empleó a otras herramientas legales basadas en motivos de “balanza de pagos” y lo que sería seguridad nacional para no solo mantener el cobro, sino subirle más a sus socios comerciales para llegar al 15 %.
Trump fiel a su política de “proteccionismo”, el mandatario advirtió que continuará usando todos los estatutos alternativos para frenar a los países que, según él, quiere “estafar” a Estados Unidos. Es importante mencionar que no es solo contra Colombia, es a nivel mundial.
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El fallo que obligó al plan B de Washington
La intervención judicial que desató este reajuste tarifario concluyó que Trump había excedido su autoridad presidencial. Por lo que, tribunal determinó que los poderes de emergencia económica permiten aplicar sanciones financieras o lo que son restricciones específicas frente a amenazas internacionales que sean verificadas en su totalidad, pero no autorizan al presidente a ejecutar un sistema arancelario generalizado sin la aprobación expresa del Congreso.
Esa limitación representó una ganancia rápida para las naciones que ya habían iniciado disputas legales contra Washington, pero la administración estadounidense tardó menos de 24 horas en cambiar su estrategia.
El Gobierno estadounidense insiste en que su política arancelaria ha fortalecido la industria interna y aumentado la recaudación de impuestos. Sin embargo, las reacciones hacen un llamado a las consecuencias, lo que podría ser una fuerte alteración en las cadenas de suministro mundiales.
