El Valle de Aburrá ha dejado de ser un simple refugio para convertirse en el epicentro de operaciones de los criminales más buscados del planeta. En un golpe contundente a las estructuras transnacionales, la Policía Nacional, a través de la Dijin y en coordinación con la Interpol, logró la captura de Roberto Nastasi, alias ‘Rizzo’, un eslabón clave en el tráfico de cocaína hacia Europa.
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El “romántico” final de una huida internacional
Nastasi no era un delincuente común; sobre él pesaba una circular roja de Interpol activa en 196 países. Durante ocho años, el capo italiano logró burlar los controles fronterizos bajo la fachada de un exitoso empresario radicado en Guayaquil, Ecuador. Sin embargo, su debilidad fue sentimental: sus frecuentes viajes a Medellín para visitar a su pareja sentimental permitieron a las autoridades colombianas y agencias italianas seguirle el rastro de cerca.
La captura se produjo mientras el capo disfrutaba de la impunidad en el Valle de Aburrá. En el operativo, las autoridades incautaron un computador portátil, cinco teléfonos móviles y dos tablets, dispositivos que ahora son piezas clave para desmantelar las rutas financieras de la organización.
El puente entre la Mafia Italiana y el Clan del Golfo
Las investigaciones de inteligencia revelaron que alias ‘Rizzo’ cumplía una función crítica: era el “embajador” logístico. Nastasi orquestaba el envío de toneladas de clorhidrato de cocaína desde Suramérica, coordinando directamente con el Clan del Golfo. Esta alianza permitía que la droga producida en las selvas colombianas llegara a los puertos europeos bajo el control de las mafias de Italia.
Operación Caronte: La cacería de capos en Antioquia
La caída de Nastasi no es un hecho aislado. Se suma a una lista de capturas de “alto valor” que evidencian la presencia de la mafia europea en territorio antioqueño:
- Luigi Belvedere (alias “El Colombiano”): Capturado en octubre de 2024. Usaba una pizzería de lujo en Cartagena como fachada.
- Gustavo Nocella (alias “Ermes”): Un jefe en ascenso dentro del crimen organizado italiano que también eligió Medellín como centro de operaciones.
- Jean Carlo Valderrama (alias “Balín”): Líder de la banda panameña “Los Sam 23”, quien buscaba protección en la estructura criminal “La Oficina” en Medellín.
¿Por qué Medellín?
Lo que antes era una elección por el clima o el anonimato, hoy es una decisión estratégica. Los criminales internacionales están utilizando a Medellín para instalar centros de operaciones criminales con tentáculos que se extienden hasta Asia. Aprovechan las estructuras locales como La Oficina para garantizar logística y seguridad, mientras lavan activos a través de comercios de alto perfil.
