La Dirección Seccional de Medicina Legal en Cúcuta recibió este jueves los restos de las 15 personas fallecidas en el accidente aéreo ocurrido en zona rural de La Playa de Belén, Norte de Santander. Mientras los equipos forenses inician las labores de identificación, la aerolínea Satena presentó un balance técnico que descarta, de manera preliminar, una posible falla por fatiga en la tripulación o presiones operativas externas durante el vuelo.
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El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses confirmó que se han dispuesto cinco equipos técnicos , los cuales son especializados para realizar el análisis integral de los cuerpos. Asimismo, la entidad activó un plan de contingencia que incluye el apoyo de peritos que se desplazarían de las sedes de Pamplona, Ocaña y Bucaramanga, además del respaldo de la Dirección Regional Bogotá.
El proceso esta bajo los protocolos de identificación técnico-científica para garantizar la entrega de los restos a sus familiares de manera correcta. Según el comunicado oficial de la institución, los resultados de estos procedimientos serán entregados con exclusividad a las autoridades competentes para nutrir la investigación penal y administrativa que busca esclarecer las causas del accidente áereo ocurrido el pasado 28 de enero.
Satena descarta hipótesis de fatiga en la tripulación
En información recopilada por Blu Radio, el presidente de Satena, Óscar Zuluaga, fue enfático en señalar que la operación del avión cumplía con todos los estándares de seguridad. Frente a las versiones que sugerían un posible agotamiento de los pilotos debido a las múltiples escalas de la ruta (Medellín, Ocaña, Cúcuta y Tibú), la compañía aclaró que el tiempo de servicio no excedía los límites legales.
“El vuelo tenía una duración aproximada de cuatro horas y media, muy por debajo de las 12 horas y media de servicio permitidas por el Reglamento Aeronáutico Colombiano”, explicó la aerolínea. Asimismo, se reveló que el capitán al mando contaba con más de 10.000 horas de vuelo y dos décadas de experiencia, mientras que su copiloto sumaba más de 7.000 horas, lo que refuerza la tesis de una tripulación altamente calificada.
Sin alertas previas al impacto en el Catatumbo
La investigación, la cual se centra en factores climáticos como la densa neblina en la zona, no registra reportes de anomalías mecánicas previos al choque. Zuluaga confirmó que la comunicación entre la aeronave y el control de tráfico aéreo fue “normal”, sin que se emitiera ninguna señal de emergencia o alerta por factores de orden público, pese a ser una región con presencia de grupos armados.
Por su parte, el capitán Jorge Cantillo, presidente de SEARCA (empresa operadora), manifestó su total disposición para entregar los recursos técnicos necesarios a la Aeronáutica Civil. “Queremos decirles nuevamente a los familiares y a todas las personas que los llevamos en el corazón; lo sentimos y vamos a estar pendientes de toda la ayuda que podamos brindar... Las causas o posibles causas se las dejamos a las entidades aeronáuticas y a los centros de investigación; estamos prestos a entregar toda la información”, señaló el directivo.
El accidente, en el que perdió la vida el representante a la Cámara Diógenes Quintero, mantiene conmocionada a la región del Catatumbo, donde Satena cumple una función social crítica de conectividad. La aerolínea confirmó que mantendrá sus itinerarios habituales mientras un equipo especial brinda acompañamiento directo a los allegados de las 15 víctimas en la capital de Norte de Santander.
