El precandidato presidencial y exgobernador del Magdalena, Carlos Caicedo, enfrenta nuevos señalamientos por presuntas conductas de acoso sexual sistemático. Según una investigación revelada por La FM, el político enfrentaría un esquema de acoso sexual que habría operado aprovechando su posición de poder y la subordinación de mujeres jóvenes que trabajaban en el área de protocolo de la Gobernación.
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Las denuncias, que ya suman cinco casos documentados, describen un entorno laboral donde el poder político se habría utilizado para presionar a las empleadas. Una de las víctimas, cuya identidad se mantiene bajo reserva, relató que Caicedo le solicitó directamente mantener relaciones sexuales durante su primera semana de trabajo. Ante la negativa, la mujer le describió a La FM que fue “atemorizante” por parte del entonces mandatario, quien presuntamente utilizaba la intimidación no verbal para ejercer presión sobre sus trabajadores.
Escoltas: los protectores inesperados frente al poder
El relato de las víctimas destaca un detalle inusual en la dinámica de seguridad del exgobernador. Según las declaraciones obtenidas por la cadena radial, eran los propios escoltas y conductores de Caicedo quienes intervenían para salvaguardar la integridad de las mujeres del equipo de protocolo.
La denunciante afirmó que el equipo de seguridad detectaba señales de alerta, especialmente cuando el funcionario se encontraba bajo los efectos del alcohol o cuando su actitud se tornaba agresiva. “Ellos reaccionaban y siempre estaban pendientes de cubrirlo a uno, de montarlo en otro carro, de mandarlo incluso para la casa”, señaló la mujer a La FM, subrayando que el acoso “disminuyó” únicamente cuando el interés del político se desplazó hacia otra trabajadora del mismo grupo.
Chats y evidencias de violencia psicológica
Además de los testimonios verbales, se han hecho públicos fragmentos de conversaciones de WhatsApp, que evidencian el malestar de las empleadas ante propuestas fuera del ámbito laboral.
En los mensajes, se leen frases como “Me gustas. ¿Podemos?”, enviadas en horas de la noche. Ante el rechazo de la mujer, quien manifestó explícitamente su incomodidad, la respuesta atribuida a Caicedo fue borrar los mensajes y responder con ironía: “Dios, borra todo. Es que incómodo soy tan grotesco? Fresca. Aguanto insulto”, según la información recopilada por La FM.
Este caso se suma a la reciente denuncia de la congresista Ingrid Aguirre, quien señaló haber sido sometida a una prueba de polígrafo para demostrar su lealtad política dentro del movimiento Fuerza Ciudadana, lo que refuerza los señalamientos sobre una cultura de control y violencia de género dentro de la organización.
Carlos Caicedo ha rechazado las acusaciones, calificándolas como un supuesto “montaje electoral” y una estrategia recurrente para frenar su carrera política, citando que en el pasado ha salido airoso de múltiples investigaciones judiciales.
