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Análisis: ¿hay encuestas de intención de voto más confiables que otras en esta época electoral?

En las últimas semanas se han publicado varias mediciones de intención de voto cuyos resultados y metodologías tuvieron diferencias importantes.

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Varias encuestas de intención de voto publicadas en las últimas semanas muestran a Fajardo, Cepeda y de la Espriella como favoritos

En las últimas semanas se han conocido nuevas publicaciones de encuestas que buscan medir la intención de voto de cara a las elecciones que se avecinan en Colombia. Algo que ha llamado especialmente la atención de los ciudadanos es la disparidad en sus resultados.

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Desde que terminó la restricción de la nueva ley de encuestas -conocida en la opinión pública como ‘Ley Mordaza’- se han publicado cuatro encuestas pagadas por medios de comunicación o financiadas con recursos propios de las firmas encuestadoras.

La primera de ellas fue la Polimétrica, financiada con recursos propios por Cifras y Conceptos, y publicada a comienzos de noviembre del año pasado. Unas semanas después, a finales de noviembre, se conoció una encuesta de Invamer pagada por Noticias Caracol y Blu Radio. El 12 de enero de este año apareció la encuesta de Atlas Intel, encargada por Semana, y el 18 de enero se publicó la de GAD3, que fue financiada por RCN Televisión.


Sus resultados han mostrado fenómenos parecidos en algunos casos y diferencias sustanciales. Por ejemplo, la encuesta de Cifras y Conceptos se limitó a señalar que Iván Cepeda, Abelardo de la Espriella y Sergio Fajardo lideraban la intención de voto con porcentajes de entre el 9 % y el 13 %. La encuesta de Invamer advirtió que en noviembre del año pasado Cepeda estaba liderando y en eso coincidió con la encuesta de GAD3. Mientras tanto, en la encuesta de Atlas Intel quien puntea es Abelardo de la Espriella por un margen menor al 2 %.

En otros casos las diferencias son aún más notables. Por ejemplo, Sergio Fajardo en algunas mediciones se ubicó como el tercero, pero en la de GAD3 tiene apenas un 1 % en intención de voto.

¿A quién le están preguntando y cómo?

¿Por qué difieren las encuestas en la intención de voto? Quizás uno de los datos más relevantes para explicar esto tiene que ver con la forma en la que se recolecta la información. “No existe ni va a existir un modelo único, ideal y 100 % fiable para hacer medición de opinión pública”, explicó Andrés Segura, consultor político y de opinión pública, y fundador de la firma Ennoia. En ese sentido, advirtió que los métodos que usan las encuestadoras para recoger la información tienen ventajas y desventajas.

Invamer y Cifras y Conceptos realizaron sus encuestas de forma presencial. En el caso de Atlas Intel, las encuestas se realizaron por internet y la firma GAD3 hizo su medición por medio de llamadas telefónicas. Segura señaló que, con los cambios de la llamada Ley Mordaza, las encuestas presenciales son más caras y, por tanto, es más difícil que haya empresas o medios de comunicación dispuestos a pagar por estas mediciones con la misma frecuencia de antes.

Para Juan Camilo Dávila, consultor en asuntos públicos y de gobierno, hay más ventajas metodológicas en las encuestas que se realizan de forma presencial. “Las encuestas presenciales permiten hacer la estratificación geográfica mejor. Cuando se hace autoreclutamiento, o encuestas telefónicas se tienen bases de datos y se busca lo que debería tener la muestra. Con las presenciales se sabe de antemano que los encuestadores van a buscar personas en estrato 1 o en zonas rurales. Normalmente, en las encuestas presenciales la muestra está mejor hecha. Y por otro lado, generan menos fallos en el momento de contestar”, explicó Dávila.

Esto es clave, pues si una persona tiene la orientación de un encuestador, es más fácil minimizar confusiones a la hora de contestar las preguntas que le están haciendo. Si contesta por internet o por teléfono -en los casos en los que se trata de un proceso automatizado- que el encuestado entienda lo que se le pregunta podría estar sujeto a más confusiones.

Pero más allá de la forma en la que se recoge la muestra, para Segura la clave está en el diseño de la muestra. “Ese es el secreto de la Coca-Cola”, apuntó. En otras palabras, cada encuestadora define cuál es el grupo de personas que pueden ser representativas de una población mucho más grande. Escoger bien a quiénes preguntarles es lo que va a darles mayor precisión estadística a las encuestas.

De hecho, en el caso de la encuesta de GAD3 la muestra tiene diferencias sustanciales con el censo electoral y con las demás encuestas. Por ejemplo, la proporción de mujeres y hombres en el censo electoral del 2025 fue de 51,4 % contra 48,6 %. Mientras tanto, en la medición de GAD3 el 55 % de los encuestados eran hombres y el 45 % mujeres.

Pero las diferencias también están en las preguntas que se incluyen en los cuestionarios. Quizás una de las más relevantes fue la forma en la que les preguntaron a los encuestados por su voto de cara a unas eventuales elecciones presidenciales. En todas las mediciones, les mostraron a los precandidatos presidenciales. En cambio, en el caso de la encuesta de GAD3 se limitaron a preguntarles de forma espontánea por quién votarían sin leerles los candidatos.

“Si yo quiero mirar reconocimiento, la pregunta que hizo GAD3 es perfecta. Si yo quiero mirar intención de voto, no me sirve”, sostuvo Andrés Segura.

¿Cómo leer los resultados de las encuestas?

Teniendo en cuenta estas distinciones, ¿cuál es la mejor forma de leer las encuestas? Para Andrés Segura es importante que las personas tengan presente que este tipo de mediciones estadísticas no deben ser usadas para predecir el futuro. “El cuento de que una encuesta es acertada o no es un error”, explicó Segura. Así mismo, les hizo un llamado a los medios de comunicación para que lean adecuadamente los datos y sostuvo que hacer promedios de resultados entre encuestas es igual a comparar “peras con manzanas”, sobre todo en los casos en los que las preguntas se formulan de forma distinta.

“Asumiendo que las encuestas están bien hechas, tal vez lo más relevante es mirar el momento. ¿Qué ha pasado en los días recientes?”, indicó, por su parte, Juan Camilo Dávila y advirtió que hay hechos políticos que pueden influir en los resultados que arrojan este tipo de mediciones estadísticas.

También recordó la importancia de prestarle atención a la población que fue objeto de la encuesta. “Uno normalmente no ve cómo está compuesta la muestra, salvo la gente que sabe de estadística. Pero ahí es donde está el secreto. Si se hace una muestra que está inclinada hacia un lado, va a mostrar un resultado inclinado hacia ese lado. Entender qué es lo que dice la muestra y qué tanto se parece a la composición real del país también ayuda a entender qué tan confiable o no es la encuesta”, concluyó.

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