En medio del desolador panorama tras el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), que ha dejado un saldo de al menos 43 víctimas mortales, una noticia ha logrado conmover a todo el país. Boro, el perro de siete años que huyó aterrorizado tras el descarrilamiento del tren Iryo, ha sido finalmente localizado y rescatado este miércoles por la mañana.
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El hallazgo se produjo poco antes de las 11:00 horas, cuando un equipo de bomberos, apoyado por voluntarios, logró interceptar al animal en las inmediaciones de la zona del siniestro. La imagen del reencuentro, con miembros de su familia visiblemente emocionados junto a un vehículo del 112 Andalucía, ya se ha vuelto viral como un símbolo de resiliencia frente a la catástrofe.
El dilema de una superviviente: “No podía dejar a mi hermana”
La historia de Boro no es solo la de una mascota perdida; es la historia de la familia de Ana, una de las supervivientes del vagón 7. Ana y su hermana viajaban desde Málaga hacia Madrid cuando se produjo el impacto. Mientras su hermana permanece ingresada en la UCI con pronóstico reservado (embarazada de cinco meses), Ana tuvo que tomar la decisión más difícil de su vida en los segundos posteriores al accidente.
“Vi a Boro al salir del tren, lo llamé y se vino conmigo, después echó a correr, pero no pude ir a buscarlo porque no podía dejar a mi hermana”, relató la joven entre lágrimas el pasado lunes.
Desde ese momento, el país se volcó en una búsqueda incansable. Mientras algunos sectores en redes sociales cuestionaban la prioridad de buscar a un animal en medio de una tragedia humana, miles de ciudadanos defendieron el vínculo de Boro como parte esencial de la familia de las víctimas.
Tres días de tensión: Bulos, huidas y una movilización masiva
La búsqueda de este cruce de Schnauzer y perro de agua no fue sencilla. Boro, de carácter asustadizo, fue avistado en varias ocasiones, pero el miedo acumulado tras el estruendo del accidente le hacía huir de cualquier contacto humano. Incluso un agente del Seprona estuvo a punto de capturarlo el martes, pero el can logró escapar nuevamente.
La logística del rescate incluyó:
- Grupos de WhatsApp coordinados: Más de 40 voluntarios organizados por turnos para peinar el terreno.
- Intervención de PACMA: El partido animalista gestionó permisos urgentes ante el Ministerio del Interior y la Guardia Civil para que rescatistas especializados accedieran a la zona custodiada.
- Equipos de emergencia: Bomberos y agentes del 112 que nunca dejaron de vigilar los perímetros del accidente.
Un final feliz para una familia golpeada
El rescate de Boro supone un respiro psicológico fundamental para Ana y su familia. Tras tres días de pistas falsas y vídeos de seguridad donde se veía al animal deambulando desorientado, el perro ya se encuentra bajo cuidados veterinarios y, lo más importante, de vuelta con sus seres queridos.
Aunque la tragedia de Córdoba sigue pesando en el corazón de los andaluces, la imagen de Boro a salvo sirve como un recordatorio de que, incluso en las horas más oscuras, la solidaridad y el amor por los animales pueden movilizar a toda una sociedad.
