La ciudad de Cúcuta y el sistema judicial colombiano siguen conmocionados tras la misteriosa muerte de la jueza Heidy Vivian Polanía Franco, cuyo cuerpo fue hallado sin vida el pasado 17 de diciembre de 2025. Sin embargo, lo que comenzó como una investigación por un fallecimiento inexplicable, ha derivado en un drama humano y legal que involucra a un recién nacido de apenas dos meses y a un hombre que clama por sus derechos de paternidad.
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Un hallazgo que estremece a Cúcuta
El escenario del hallazgo fue el apartamento de la togada en el barrio Ceiba II. Polanía yacía en su cama, rodeada de sábanas y sin signos evidentes de violencia física. Lo más desgarrador para las autoridades fue encontrar a su lado a su bebé de dos meses, quien, según los informes periciales, llevaba más de 12 horas sin ingerir alimento.
Mientras la Fiscalía General de la Nación intenta determinar si la muerte fue natural —considerando que Polanía sufrió de preeclampsia tras un parto prematuro a las 33 semanas— o si hubo factores externos, su pareja sentimental, Anuar Salín Jure Balaguera, ha decidido romper el silencio.
“Me duele el corazón”: La odisea de un padre
Anuar Salín Jure Balaguera, administrador de empresas, describió la devastación de perder a la mujer con la que planeaba formar una familia. No obstante, su dolor se ha multiplicado por la imposibilidad de ver a su hijo. Según relató al diario La Opinión, el menor fue trasladado inicialmente a la Clínica Santana y luego a la Clínica Medical Duarte bajo la custodia del ICBF.
“Hoy se cumplen 26 días sin poder verlo, lo cual me está partiendo el alma”, confesó Jure Balaguera. El padre asegura que, tras entregar al niño para su revisión médica —notando incluso un golpe en la cabeza del menor—, perdió todo contacto con él.
El polémico registro civil: ¿Un nombre impuesto?
La controversia escaló a niveles legales cuando Jure Balaguera intentó registrar al menor en la Notaría Segunda de Cúcuta. Para su sorpresa, le informaron que el niño ya había sido registrado a través de una comitiva en la Notaría Primera, pero bajo un nombre que no guardaba relación con lo pactado con la jueza fallecida.
“Registraron al niño con otro nombre que ni siquiera habíamos pactado con Vivian. Nosotros pensábamos llamarlo Mohamed“, reveló Anuar, quien denuncia una vulneración sistemática de sus derechos como padre biológico.
Salud mental y proyectos truncados
Frente a las especulaciones sobre la salud mental de la jueza, Jure Balaguera fue enfático en señalar que, a pesar de las presiones de su cargo y los retos de salud postparto, “ella estaba muy contenta de ser madre”. La pareja había mantenido comunicación virtual hasta un día antes del hallazgo, proyectando un futuro que se desvaneció en el silencio de aquel apartamento en Ceiba II.
Actualmente, el caso se mantiene bajo reserva mientras Medicina Legal entrega el dictamen definitivo. Por su parte, la lucha de Anuar Salín ante la Fiscalía y el ICBF abre un nuevo capítulo en esta tragedia: la disputa por la identidad y la custodia del hijo de una de las juezas más mediáticas del país.
