La tranquilidad de Barranquilla se encuentra en un punto de tensión institucional. En un movimiento que busca salvar la frágil tregua entre las bandas criminales ‘Los Pepes’ y ‘Los Costeños’, el Gobierno Nacional autorizó el traslado de sus máximos jefes, Jorge Eliécer Díaz Collazos, alias ‘Cástor’, y Digno Palomino, a centros carcelarios en la capital del Atlántico.
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Sin embargo, lo que para el Ministerio de Justicia es un paso hacia la “paz urbana”, para la administración local de Alejandro Char representa una decisión inconsulta que genera una profunda incertidumbre sobre la seguridad en las calles.
La noticia cayó como un balde de agua fría en la Alcaldía de Barranquilla. A través de un comunicado oficial, el equipo de Char manifestó su sorpresa ante la determinación del ministro de Justicia encargado, Andrés Idárraga, de proceder con los traslados sin una coordinación previa.
La preocupación radica en el perfil de ambos cabecillas. Para el Distrito, la falta de una mesa técnica que evalúe los efectos de tener a estos jefes criminales en el territorio local es un vacío peligroso.
El temor es compartido por diversos sectores, que mencionan que las celdas de la Cárcel del Bosque u otros centros de reclusión dejen de ser lugares de castigo para convertirse en despachos desde donde se dictan órdenes delictivas.
¿Por qué regresan los cabecillas ahora?
La urgencia del Gobierno Nacional tiene una fecha marcada para el 20 de enero. Ese día vence la tregua vigente entre ambas estructuras, un pacto de no agresión que ha mantenido a raya los índices de violencia extrema en varios barrios de la ciudad.
Según el ministro Idárraga, la solicitud fue formalizada el pasado 9 de enero por el Comisionado de Paz, Otty Patiño, bajo el amparo de la Resolución Ejecutiva 442 de 2025. “No van a un hotel”, enfatizó el alto funcionario, asegurando que el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) mantendrá una vigilancia estricta y reforzada para evitar que este acercamiento exploratorio se convierta en un escudo para la ilegalidad.
Esta desconexión institucional podría pasar factura en un año electoral clave. Desde la Alcaldía se ha hecho un llamado urgente para activar canales de comunicación con la Dirección Nacional de Inteligencia y la Oficina del Comisionado de Paz.
