La Sociedad de Activos Especiales (SAE) realizó la venta, mediante subasta pública, de la finca ‘La Manuela’, uno de los bienes más emblemáticos incautados al narcotráfico en Colombia, que perteneció a Pablo Escobar Gaviria, cabecilla del extinto Cartel de Medellín.
El inmueble, ubicado a orillas de la represa El Peñol, en jurisdicción del municipio de Guatapé (Antioquia), fue adjudicado por un valor de $7.700 millones de pesos, recursos que ingresan hoy a las arcas del Estado.
La propiedad, con un área aproximada de 7.826 metros cuadrados, fue durante años un símbolo del poder criminal del narcotráfico y un centro de operaciones ilícitas. En sus espacios se concentraron episodios de la vida íntima y familiar del capo, así como hechos asociados a la violencia y al crimen que marcaron la historia reciente del país.
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Hoy, ese pasado oscuro da paso a un nuevo capítulo: el de la recuperación de bienes adquiridos con dineros ilícitos para ponerlos al servicio de la legalidad y el interés general.
“Cada bien que logramos recuperar y comercializar representa una victoria del Estado sobre el crimen. Lo que antes fue adquirido con dinero del narcotráfico, hoy se transforma en recursos legales que benefician a las y los colombianos y permiten cerrar ciclos de violencia con dignidad y transparencia”, afirmó la presidenta de la SAE, Amelia Pérez Parra.
Más allá de su historia criminal, la finca ‘La Manuela’ también se convirtió con los años en un punto de interés turístico por la presencia de árboles exóticos importados desde distintos países, de África y Europa, así como, puntualmente, de Chile y Estados Unidos. También se encuentran ejemplares de magnolias, tulipanes únicos en la región. Este valor patrimonial y ambiental fue clave para atraer el interés de oferentes en una subasta pública altamente competitiva, liderada por la SAE bajo estrictos principios de transparencia.
